Cullera pierde casi el 50 % de la flota pesquera y un 40 % de capturas en 20 años
Un estudio sobre la evolución del sector revela una situación crítica por la disminución también de profesionales y la ausencia de relevo generacional

Pescadores de Cullera descargan al llegar a puerto en una imagen de archivo. | LEVANTE-EMV / joan gimeno. Cullera
joan gimeno. Cullera
Un descenso de las capturas del 40 % en las últimas dos décadas, una disminución de la flota que se ha acentuado en los últimos años -el número de embarcaciones y, en particular, las de artes menores, ha bajado casi un 50 % desde 2003- y, con ella, una reducción de los profesionales del mar que supera el 40 %, retratan la situación de un sector otrora boyante en Cullera que, además, carece de relevo generacional. Éstas son las conclusiones del análisis de la evolución de la pesca en el municipio realizado por la cullerense Lorena Grau como trabajo de final de grado que ha sido distinguido con un accésit en el premio de investigación Joaquín Olivert.
La autora, que pertenece a una familia vinculada al sector, ha realizado el estudio en base a los datos facilitados por la Cofradía de Pescadores de Cullera y la Conselleria de Agricultura y Pesca, que reflejan ese progresivo retroceso. El dato más positivo, si acaso, procede del mayor de valor de las capturas que realizan los pescadores. Con todo, el análisis revela que la situación del sector en Cullera es crítica y muchos profesionales ven el futuro con resignación. Las grandes oscilaciones en los beneficios no compensan las horas de trabajo.
En el caso de la flota pesquera, la caída ha afectado especialmente a las embarcaciones de artes menores ya que la cofradía contabilizaba en el año 2003 cerca de 60 por las 32 censadas en la actualidad. Se mantienen por contra las embarcaciones de arrastre y, de hecho, se ha ganado alguna frente a las 13 existentes en 2003. Con todo, este tipo de barcos llegó a contar con 17 en el año 2007. Por lo que respecta al análisis de la población activa que se dedica a la pesca, Lorena Grau revela un decenso que también se focaliza en las embarcaciones de artes menores ya que mientras se mantienen en torno al medio centenar los pescadores que trabajan en arrastre -en 2007 había con 53, mientras ahora oscila entre 40 y 50-, en las artes menores se ha pasado de 103 trabajadores que había en 2004 o 2013 a los 58 actuales.
En el caso de las capturas, han bajado de 1.100 toneladas del año 1995 a 675 de 2019, lo que representa un descenso próximo al 40 %.
«El futuro lo veo mal, bien jodido. La gente, hoy en día, no se gana la vida saliendo al mar. Se trabaja mucho para lo poco que se gana. Algunos continúan porque no tienen nada mejor», relata uno de los pescadores más veteranos de Cullera.
La ciudad ha impulsado en los últimos años iniciativas para refozar al sector pesquero como la Jornada Gastronómica Marinera, que promociona productos locales como el arroz y el pescado a precios populares, o la campaña Consume pescado y marisco de temporada.
Lorena Grau expone en el trabajo que estas políticas han sido orientadas básicamente a la venta y el consumo de pescado local y, por tanto, «han sido insuficientes para atenuar la situación económica, social y ambiental que sufre el sector». Ante esta coyuntura, propone una serie de medidas que podrían implementarse en otras localidades costeras y que necesitan la participación de varios actores. «La situación del sector puede verse más agravada si no se adoptan medidas en diferentes escalas administrativas: europea, española, valenciana y local», afirma Grau, que ha estudiado Geografía y Medio Ambiente en el Politécnico.
Apoyo de las administraciones
La autora de estudio relata que los propios pescadores son consicientes de la necesidad de una pesca más sostenible que, a la larga, les resutará más rentable, pero para ello necesitan el apoyo de las administraciones.
Grau lanza propuestas de mejora y plantea como urgente un plan de limpieza de residuos por toda la cuenca mediterránea, especialmente plásticos, que merman la biodiversidad y la cantidad y calidad de las especies piscícolas. La realización de vedas en función de los ciclos biológicos de las especies capturadas y que puedan combinarse con otras tomando como referencia el Plan Experimental de Pesca de Castellón, que tenía en cuenta la opinión y conocimientos de los pescadores junto con el asesoramiento de biólogos marinos.
«También el establecimiento de unas tallas mínimas en función de la edad de maduración de las especies», comenta. El trabajo señala la necesidad de arbitrar ayudas para el sector desde los diferentes ámbitos de la Administración y, en el local, plantea ayudas complementarias en periodos de veda, reparación de redes y embarcaciones o para el desarrollo de un turismo pesquero como complemento a la oferta de sol y playa actual.
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