El Ayuntamiento de Alzira ha puesto en funcionamiento el incinerador de restos funerarios del cementerio, una instalación que facilita la destrucción de los ataudes procedentes de la agrupación de restos, según informó ayer la concejalía de Servicios Urbanos. Los operarios utilizan trajes de protección especial a la hora de tratar los elementos que manipulan para incinerar y desde la propia concejalía que dirige Fernando Pascual, junto con el departamento municipal de Prevención de Riesgos, se ha impartido un curso de formación a todo el personal del cementerio para la correcta manipulación del incinerador, que garantiza la destrucción eficaz de los restos no humanos «cumpliendo con la normativa medioambiental en vigor», destaca el comunicado emitido ayer por el gobierno municipal.

Refriega política

«El incinerador hace posible acabar con la mala práctica de acumular atadues en la parte final del cementerio, así como con la quema de los restos como se hacía hasta el año 2015», indicó ayer Fernando Pascual, en una alusión directa a la etapa de gobierno del PP, ya que en 2015 se produjo el relevo al frente del ayuntamiento.

Se da la circunstancia de que el grupo popular, y en particular el concejal Enrique Montalvá, ha criticado de forma retierada la mala gestión del cementerio y el «despilfarro» de dinero público que, a su juicio, supuso la compra de un incinerador de residuos funerarios que, según denunciaba, había permanecido en desuso durante un largo período sin que se realizara la instalación necesaria para poderlo aprovechar.