El colegio Santa María de Aguas Vivas de la Barraca espera desde hace un mes la reparación de la hendidura aparecida en el tejado. Ésta mantiene inutilizada un área del centro, que a lo largo de los últimos años ha dado muestras de su notorio envejecimiento. El Ampa reivindicó ayer, no solo la más que ineludible intervención en el techo, sino también la construcción de una nueva escuela que satisfaga las necesidades educativas del pueblo.

El último temporal de lluvias sacó a la luz el agujero del tejado. El alumnado y el personal docente detectaron filtraciones de agua que, tras destaparse el falso techo, revelaron la existencia de la hendidura. «Desde entonces, y por decisión del arquitecto que lo inspección, esta parte de la escuela permanece cerrada y muchos padres tienen miedo de que el problema se repita en otros tramos del tejado y puedan producirse desprendimientos», explicó la presidenta del Ampa, Amparo Blay.

La reparación, no obstante, todavía no se ha producido, para malestar de los padres. «Confiábamos en que el proceso fuera más rápido, ya que el problema se detectó hace prácticamente un mes», lamentó Blay.

Para el colectivo, este solo es el último en la lista de desperfectos sufridos por el colegio y una razón más para retomar su reivindicación: «Hace ya un tiempo que reclamamos una escuela nueva. Esta tendrá entre sesenta y setenta años. Es cierto que se han realizado algunas ampliaciones, de construcción nueva, y reformas. Pero persisten los problemas de humedad. Se queda pequeño ante el aumento de alumnos que se ha experimentado, especialmente en etapa Infantil. Hace unos años tuvimos problemas de termitas y ahora esto. Durante la pandemia, mucha gente se replantea dejar las ciudades y volver a los pueblos, pero nadie querrá venir aquí si no tenemos un colegio en condiciones», concluyó la representante de los padres.