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Sumacàrcer, Antella, Sellent y Llaurí pierden más del 20 % de sus vecinos en dos décadas

La Ribera tiene ahora más residentes que en el año 2000 y alcanza los 302.829 según el último censo realizado por el INE pese a los problemas de despoblación de hasta 7 municipios

Vista aérea de Sumacàrcer
en una imagen de 
archivo.  levante-emv

Vista aérea de Sumacàrcer en una imagen de archivo. levante-emv

La Ribera tenía en 2020 más habitantes que en el año 2000. Concretamente, 30.498 más que entonces. Esto supone un aumento del 10 % al pasar de 272.331 hasta 302.829. No obstante, el crecimiento demográfico no se produce de manera igualitaria en todas las localidades. De hecho, en varias de ellas la tendencia es más bien la contraria. Algunas consideran desde hace años la despoblación como uno de los problemas más importantes a los que deben hacer frente. No es para menos, siete municipios han perdido en dos décadas más del 15 % de sus residentes.

Los más afectados por esta realidad son Antella, L’Énova, Gavarda, Llaurí, Polinyà, Sellent y Sumacàrcer. El padrón municipal de Antella contaba, a inicios de 2020 –último dato ofrecido por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con 1.157 vecinos mientras que dos décadas antes la cifra era de 1.488. Dicho de otra manera, el censo ha caído un 28,6 %, el peor registro de la comarca. El descenso también es importante en la cercana localidad de Sumacàrcer, donde el descenso en dicho periodo se sitúa en un 24,33 % tras perder 267 habitantes (de 1.364 a 1.097). A muy pocos kilómetros se encuentra Gavarda, también afectada por problemas de despoblación en los últimos veinte años ya que entre 2000 y 2020 ha sufrido una reducción del padrón del 18,7 %, lo que en su caso supone haber perdido 195 vecinos.

Al sur de la comarca, Sellent ha visto cómo su población decrecía un 22,6 % en el periodo analizado al pasar de 471 vecinos a 384. Un descenso similar, en proporción, es el vivido en Llaurí (-23 %). La localidad de la Ribera Baixa contaba a fecha 1 de enero de 2020 con 1.130 residentes, frente a los 1.389 existentes veinte años atrás. También en esta subcomarca, Polinyà ha sufrido una pérdida de importante en su padrón, concretamente del 21 %, ya que ha pasado de 3.031 vecinos a 2.503. El descenso en este periodo ha sido menor en L’Énova (-16,2 %), que ha pasado 1.049 a 902 entre las fechas señaladas.

Comportamiento en ciudades

Como es de esperar, el comportamiento en las grandes ciudades es completamente diferente ya que todas ellas han experimentado crecimientos de población, acostumbradas a acoger aquellas personas que se marchan de pueblos pequeños en busca de mayores servicios.

Alzira, por ejemplo, ha aumentado su población un 9,5 % y rozaba a inicios de 2020 los 45.000 habitantes. Algemesí ha pasado en veinte años de tener 25.028 vecinos a 27.430, lo que supone un crecimiento del 8,7 %. El porcentaje es similar en Cullera (8,2 %), que entre el año 2000 y el 2020 ha pasado de 20.663 a 22.521. En el caso de Sueca, el incremento ha sido del 7,8 %. Rompe la tendencia Carcaixent, que ha perdido 173 vecinos en veinte años.

Las urbanizaciones propician el crecimiento de Montserrat y Montroi

Si la estadística muestra un aumento de la población en el conjunto de la Ribera en los últimos veinte años se debe a que en otros municipios el crecimiento se ha producido en mayor proporción a estos descensos. El caso más singular en la comarca es el de Montserrat. La localidad situada al norte de la Ribera Alta ha pasado en veinte años de contar con un censo de 3.157 personas a uno con 8.188, más del doble. Concretamente, un 62,4 % más que en el año 2000. En el linde con Montserrat, Montroi también ha experimentado un aumento del 48 % en veinte años. Los 1.538 habitantes inscritos en el padrón hace dos décadas se han convertido ahora en 2.956. En ambos casos, su proximidad a València y la existencia de urbanizaciones de chalés se han convertido en factores que han influido en su crecimiento.

Menos espectacular, pero también importante son los crecimientos experimentados en Favara, Sant Joanet y Turís, muy cercanos al 30 %. La localidad de la Ribera Baixa ha pasado de 1.755 a 2.505 vecinos (29,9 % más), mientras que el pequeño pueblo de la Ribera Alta ha crecido desde los 349 vecinos hasta los 507 (31,1 %). Por su parte, el municipio vitícola ha visto cómo aumentaba su padrón desde los 4.733 censados a los 6.722 (29,6 %). Benimodo es el último en la lista con crecimientos superiores al 20 %, en concreto del 20,5 %, ya que en el año 2000 gozaba de un censo con 1.807 personas que ha aumentado hasta 2.272.

Almussafes se encuentra, también, entre los municipios que más crecen en 20 años, ya que ha experimentado un incremento de población del 19 %.

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