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La pandemia destruye 3.330 empleos y cierra 220 empresas

El año 2020 se salda en la Ribera con 105.482 trabajadores y 7.651 mercantiles registrados en la Seguridad Social - Supone la peor pérdida de tejido productivo desde el año 2015

Un grupo de empresas situadas en el polígono junto a la carretera de Albalat, en Alzira, en una imagen de esta semana. | PERALES IBORRA

Un grupo de empresas situadas en el polígono junto a la carretera de Albalat, en Alzira, en una imagen de esta semana. | PERALES IBORRA

El 2020 se ha ganado, a pulso, ser recordado para la eternidad como el año de la Covid. La pandemia que ha afectado a todo el planeta ha provocado decenas de miles de fallecimientos y todavía lo hace. Para frenar sus efectos en la población, se han tomado medidas tan impopulares como necesarias para salvar vidas. La predilección del virus por las grandes aglomeraciones obligó a los países a establecer confinamientos domiciliarios que tuvieron un gran impacto en aquellos sectores de la economía estrechamente vinculados al ocio, el deporte o la cultura. Las nuevas restricciones se centran de nuevo en ellos. Ya se sabía, por tanto, que salvaguardar la salud de la población tendría sus consecuencias, especialmente en un territorio como este, tan dependiente de ofrecer servicios. La estadística no podía ser más clarificadora: el pasado año se cerró con más de 3.330 empleos destruidos y casi 220 empresas clausuradas en la comarca. Así se refleja en los últimos datos publicados por el Institut Valencià d’Estadística sobre empresas y trabajadores inscritos a la Seguridad Social.

El pasado año se saldó con 105.482 empleados, frente a los 108.828 que reflejaba la estadística al cierre del último trimestre de 2019. La evolución de 2020 se ha visto claramente condicionada por la pandemia. Por norma general, los últimos meses de un año suponen el punto álgido por lo que respecta al mercado laboral de la Ribera. En ellos se desarrolla el inicio de la campaña agrícola y también la época navideña, ambos generadores de empleo. Durante los tres primeros trimestres del año, el número de trabajadores cae progresivamente. En 2020, sin embargo, se registró un descenso mayor en el segundo trimestre, el de la eclosión de la pandemia, para experimentar un ligero repunte en el siguiente. Con todo, el aumento fue insuficiente para que el año acabase con más empleados que el anterior. La cifra de trabajadores inscritos en la Seguridad Social a finales de junio de 2020 (95.934) es la más baja desde septiembre de 2016 (95.701). Además, supone el peor cierre de un año desde 2015, cuando se registraban 102.754 empleados.

Tendencias interrumpidas

La tendencia durante los últimos años ha sido bastante constante. Desde, al menos, 2012, cada ejercicio se saldaba con más personas trabajando que el anterior. La única excepción fue 2018, que se zanjó con un ligero descenso (421 empleados menos).

Por lo que respecta al volumen de mercantiles, 2019 se cerró con 7.869 inscritas a la Seguridad Social. El primer trimestre del año pasado, que acabó en marzo y por tanto en el mes en el que se inició el confinamiento, ya se observó una caída importante, pues se pasó a 7.466 empresas. Esto suponía registrar el peor dato desde el primer trimestre de 2015. Aunque a partir de ese momento se experimentó una mejora considerable, pues el segundo trimestre se zanjó con 7.839 negocios en marcha, el volumen descendió durante los meses siguientes. Finalmente, 2020 concluyó con 7.651 empresas activas, 218 menos que al inicio del año. Significa el peor cierre de un ejercicio desde 2016.

En el caso de las empresas, la tendencia de los últimos años es un tanto más irregular, aunque también tendía al alza. Aunque en 2013 se perdieron 90 empresas con respecto a 2012, el volumen de negocios creció progresivamente hasta 2019. Aunque, curiosamente, en su segundo trimestre se contabilizaban 8.226 en toda la comarca, la cifra más elevada de la última década, a la conclusión del ejercicio había una empresa menos que a la del anterior. Ya en 2020 se produjo una caída mayor, la anteriormente mencionada.

Caída mayor en la industria y también para las mujeres

De los 3.346 empleos que se perdieron entre 2019 y 2020, algo más de 2.200 se enmarcaban en el sector de la industria. No hay que olvidar la delicada situación en la que ha quedado la factoría Ford y todas las empresas de su entorno, afectadas por la drástrica reducción de ventas y de fabricación. En la agricultura se fulminaron 777 plazas mientras que en el sector servicios, el a priori más damnificado, tan solo 470. Curiosamente, en la construcción se ganaron 167 empleos. También hay que tener en cuenta el factor de los ERTE, que han protegido numerosos puestos de trabajo que, en otras circunstancias, habrían desembocado en despidos. Tampoco resulta una sorpresa comprobar que el mercado laboral se ha deshecho de más mujeres que hombres. De los 3.346 empleos perdidos en un año, 1.845 eran de féminas mientras que 1.501 correspondían a varones, algo menos.

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