Sin microscopios ni probetas y completamente al aire libre. Una parcela ubicada en el corazón del valle de La Casella va camino de convertirse en un laboratorio forestal desde el que se busca conseguir que un terreno castigado por los incendios y los efectos del cambio climático recupere una condición ambiental óptima.

La iniciativa es fruto de un proyecto de custodia del territorio en el que la Fundación Enrique Montoliu (Fundem), como propietaria, cede el terreno a una asociación sin ánimo de lucro -en este caso Interpreta Natura- para desarrollar actividades de conservación del medio natural, cultural y paisajístico a través de acciones que fomenten la participación de jóvenes que tengan voluntad de contribuir a la recuperación del paraje. «Se trata de poner a prueba todas las técnicas que suponemos mejoran el ecosistema para extraer datos reales sobre qué métodos funcionan y cuales no», resume José Luis Alemany, coordinador de Interpreta Natura.

El proyecto contempla diferentes actuaciones encaminadas a un mismo objetivo que van desde la construcción de una estación polinizadora y la creación junto a a ella de una pradera que garantice a las abejas flores durante los doce meses del año a los trabajos propios de regeneración de esta parcela de 35.000 metros cuadrados -el equivalente a 3,5 campos de fútbol como el de Mestalla- basados en la eliminación de especies invasoras, el fomento de la presencia de aves o la lucha biológica contra las plagas como la procesionaria de los pinos.

Primado con subvenciones

La construcción de la estación polinizadora de abejas ha sido uno de los proyecto seleccionados en la Comunitat Valenciana por el Cuerpo Europeo de Solidaridad, que colabora en su financiación, mientras que los premios medioambientales de la Fundación Bankia también han respaldado el proyecto de regeneración forestal con una ayuda de 15.000 euros.

Alemany destaca que la acción de los polinizadores es fundamental para recuperar terrenos degradados y que, desde esta perspectiva, se contempla la construcción de una refugio para abejas silvestres que permita contar con una población permanente. «Haremos un taller para fabricar ‘in situ’ esta polinizadora y también se prevé elaborar un censo participativo de los insectos que hay», comenta el coordinador de Interpreta Natura, mientras detalla que el proyecto prevé una evaluación profesional de la mejora que pueda experimentar el entorno con estas acciones.

Eliminación de plantas invasoras

Esta asociación que trabaja desde 2016 en proyectos de recuperación del patrimonio natural ya prepara desde hace un año aproximadamente la creación de un bosque o pradera de polinizadores. Los trabajos han consistido en la eliminación de especies invasoras y el acondicionamiento del terreno para poder realizar la siembra a finales de marzo. El objetivo es plantar doce especies mielíferas que garanticen floración durante todo el año -tres en cada una de las estaciones- para que las abejas tengan alimento de forma permanente. «Se trata de una experiencia piloto y la idea es que después se pueda aplicar en otros sitios en base a la selección de semillas», comenta Alemany. Los trabajos realizados ya han creado puntos de agua para que todos los agentes polinizadores la tengan cerca.