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Superávit de empresas familiares altamente competitivas

La Baixa triplica a la Alta en industrias con una intensidad tecnológica media-elevada

Perspectiva de los polígonos de Tisneres y Carretera de Albalat de Alzira. | PERALES IBORRA

Las empresas de carácter familiar altamente competitivas se sitúan en la Ribera casi un punto y medio por encima del promedio estatal mientras que una comparativa revela que la Ribera Baixa triplica a la Ribera Alta en industria con una intensidad tecnológica media-alta. Los datos los facilitó ayer el director de la Cátedra de Empresa Familiar, el economista alcireño Alejandro Escribá, que en el marco de la XIII Setmana de l’Economia d’Alzira moderó una mesa redonda convocada bajo el título «La competitivitat i perdurabilitat de l’empresa familiar: reflexions i desafiaments».

Escribá destacó como un aspecto positivo del tejido empresarial de la comarca que la industria tiene un peso muy alto en la generación de riqueza, por encima del 50 % en el caso de las empresas altamente competitivas, y también valoró como «altísima» la presencia de un 18 % de industrias de intensidad tecnológica media-alta, un valor que duplica el índice autonómico.

Las empresas familiares son especialmente relevantes en la Comunitat Valenciana, donde representan un 91 % de las sociedades mercantiles -un 88 % en el conjunto de España-, generan el 84 % del empleo y el 76 % de la riqueza. Escribá detalló que, en base a la clasificación que realiza el Observatorio de Gobierno, Estrategia y Competitividad Empresarial (GECE), se distribuyen las mercantiles en cuatro grupos proporcionales: superiores, sólidas, modestas y frágiles. En el caso de la Ribera, las empresas que pertenecen al primero según una serie de criterios establecidos, las altamente competitivas, son el 26,4 %, un índice que se sitúa por encima del promedio estatal (25 %), mientras que las denominadas sólidas se encuentran por debajo con un 22,80 %. En el segundo bloque, las empresas modestas también superan el promedio de España con un 27,20 %, mientras que las frágiles se sitúan por debajo con un 23,60 %.

El director de esta cátedra detalló que un 69 % de las empresas familiares de la Comunitat Valenciana son microempresas y sólo un 1 % grandes firmas o que las empresas familiares suelen ser más pequeñas y tienden a no crecer tanto como las no familiares. Con todo, no dudó en señalar que dada la gran implantación de este tipo de empresas tanto en València como en el resto de España, al menos dos terceras partes de los actuales estudiantes acabarán trabajando en una empresa de propiedad familiar.

Alejandro Escribá señaló como aspectos fundamentales para mejorar la competitividad de una empresa familiar que sea capaz de atraer talento con una buena política de recursos humanos; ganar tamaño y mejorar los sistemas de gobierno con un mayor nivel de profesionalización.

Por lo que respecta a la perdurabilidad de una empresa familiar, señaló como un factor clave saber planificar la sucesión. «Una empresa perdura cuando es competitiva y aporta valor a lo largo de las generaciones, sin que ello signifique que haya que cerrar la puerta a la entrada de otros accionistas», indicó el catedrático, al tiempo que señalaba que un tercio de empresas familiares sí planifica esta sucesión mientras que otros dos tercios no lo hace. «Ese es un hito crítico que garantiza o no la continuidad del proyecto», señaló.

El asesor jurídico especialista en empresa familiar y director de la oficina de Broseta en València, Alejandro Ríos, instó a superar estereotipos y prejuicios sobre las empresas familiares y defendió que, frente a la idealización de las multinacionales, también en este sector hay firmas punteras y bien organizadas.

Ríos participó en la mesa redonda junto al director de Relaciones Institucionales de Grefusa y presidente del consejo de familia, Bernardo Gregori, que forma parte de la tercera generación que gestiona la popular firma de «snacks», y que recordó que antes de alcanzar su actual posición «también hemos sido pyme y antes que pyme hemos sido una pequeña empresa». Gregori destacó la transmisión de valores de una generación a otra como una de las claves de Grefusa -«las empresas sin valores tendrán un futuro más complicado», dijo- y frente al tópico que señala que la primera generación crea la empresa, la segunda la desarrolla y la tercera la hunde, defendió que en este caso, «con los nietos sigue creciendo».

«Los valores son fundamentales. Somos cercanos, damos la cara, nos atrevemos, aspiramos a ser los mejores y dejamos huella positiva», indicó, tras repasar la historia de la compañía con momentos clave como el relevo de padres a hijos y la constitución de un consejo de administración con consejeros independientes de primera fila.

El director de la Cátedra de Empresa Familiar, Alejandro Escribá, por su parte, comentó que aquellas que tener un sistema de gobierno más profesionalizado está asociado a niveles más altos de competitividad.

«Grefusa sigue creciendo con la tercera generación»

Los expertos instan a superar prejuicios y destacan que las firmas familiares también son punteras

pascual fandos. Alzira

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