El combustible del futuro se investiga en la Ribera. L’Alcúdia ha sido laboratorio de pruebas para la creación de una planta de producción de bioetanol a partir de basura orgánica cuya construcción está prevista a finales de este año en España, en un lugar aún por desvelar, y que tendrá una capacidad de tratamiento de unas 50.000 toneladas de residuos.

La empresa metalúrgica valenciana Imecal ha desplegado una planta piloto de 25 toneladas en la que ha desarrollado la tecnología y los procesos semiindustriales para asegurar la viabilidad de los procesos de transformación, de manera rentable, de los residuos sólidos urbanos orgánicos en un producto de alto valor añadido, el bioetanol.

La ingeniera química Caterina Coll explicó que la planta de escala precomercial de L’Alcudia ha sido un banco de pruebas para hacer la escalada a nivel industrial que se implantará con la construcción a finales de este 2021 de una planta de gran capacidad en algún punto de España.

Gracias a su tecnología es posible transformar de manera rentable los residuos sólidos urbanos orgánicos en bioetanol avanzado, de modo que no sólo se mejora la gestión de los residuos reduciendo la cantidad que termina en un vertedero, sino que además se transforman en productos de alto valor añadido que pueden emplearse como combustible de baja huella de carbono.

Fuerte inversión

Coll relató que comenzaron a desarrollar la tecnología a nivel de laboratorio en 2005 en Imecal y desde entonces ha pasado por distintas fases hasta la construcción de una planta semiindustrial en L’Alcúdia con una capacidad de procesado de 25 toneladas de residuos al día, cuyo objetivo ha sido testear la tecnología para poder desarrollar el escalado a nivel industrial.

Consiste en dar un valor a los residuos sólidos urbanos (basuras orgánicas, sin salida para el reciclaje) y obtener bioetanol que puede ser utilizado como «combustible o ladrillo químico», por ejemplo para obtener plásticos o disolventes en la industria química. Es un proceso «totalmente biológico» basado en la fermentación de materia orgánica, que también se puede valorizar para hacer biocompost o biogás.

La compañía ha invertido 5 millones de euros desde su nacimiento para el desarrollo en I+D de estos procesos, con el fin de construir estas plantas basadas en la economía circular.

Alianza con un gigante del sector de los combustibles

De estos trabajos se encarga Perseo Biotechnology, una «spin off» del departamento de innovación de Imecal en la que Repsol, a través de su fondo de inversión de capital riesgo, Repsol Corporate Venturin. La alianza con Repsol, en lo que se define como una apuesta por la economía circular, permitirá a Perseo acelerar el escalado de la tecnología para alcanzar la fase comercial, aprovechando la experiencia del grupo en este campo, según la compañía.