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El mercado inmobiliario se estanca pese al fuerte repunte de final de año

La Ribera computa 1.408 transacciones entre octubre y diciembre, el mejor registro desde 2007, pero apenas mejora las cifras de los últimos años en el balance anual tras el parón del primer semestre

Una casa en venta en la calle Santa Teresa de Alzira. | PERALES IBORRA

Una casa en venta en la calle Santa Teresa de Alzira. | PERALES IBORRA

El mercado inmobiliario se estanca pese al fuerte repunte de final de año

El mercado inmobiliario cerró el ejercicio 2020 en la Ribera con una sensación agridulce. El mayor número de transacciones en un trimestre desde mediados de 2007 acabó de maquillar las estadísticas de un año marcado por la pandemida del coronavirus y el hundimiento de las compraventas que produjo el confinamiento decretado entre marzo y junio, pero un análisis de todo el ejercicio completo evidencia que el sector no acaba de arrancar. La recuperación desde que se tocó fondo en el año 2013 es tan lenta que el crecimiento de los últimos cuatro años resulta apenas imperceptible y, por otra parte, la gran mayoría de operaciones se concentra en el segmento de la vivienda de segunda mano.

El Ministerio de Fomento contabiliza entre octubre y diciembre un total de 1.408 operaciones inmobiliarias en la Ribera, según los datos provisionales publicados esta misma semana. La cifra no solo mejora casi un 33 % los registros del trimestre anterior, que ya reflejaban un repunte histórico tras el parón sufrido durante el confinamiento, sino que representa el volumen más elevado desde hace trece años y medio, antes por tanto del pinchazo de la burbuja inmobiliaria que provocó un parón en seco del sector. Las operaciones del último trimestre del año prácticamente tiplican las que se formalizaron entre abril y junio.

Pero la efervescencia registrada en la segunda mitad del año nada tiene que ver con la escasa actividad que la estadística muestra en los dos primeros trimestres, con cifras más pobres que en los años anteriores, de forma que el balance anual establece un volumen de operaciones casi idéntico al del año 2019 al arrojar apenas 25 compraventas más. Una comparativa con el ejercicio 2018 refleja un aumento de 129 operaciones y de cerca de 350 en relación al cómputo oficial el año 2017. La recuperación es mínima.

Manda la vivienda usada

Otro dato para la reflexión es que el 95,6 % de todas las operaciones del cuarto trimestre se concentran en el mercado de la vivienda usada, lo que viene a calcar casi al milímetro el balance anual, en el que las operaciones con inmuebles de segunda mano representan el 95,5 %. El segmento de la obra nueva apenas computa entre octubre y diciembre 62 transacciones.

El análisis del cuarto trimestre por municipios muestra otro dato llamativo ya que, después de un largo período y sin que Cullera ofrezca un registro pobre, deja de liderar el ranking por volumen de transacciones y se ve superada tanto por Alzira, que pasa a encabezar esta relación, como por Algemesí. La gran bolsa de viviendas existente en la capital turística de la comarca propicia que, un trimestre tras otro, Cullera se convierta en la localidad con mayor volumen de operaciones, si bien las 174 que contabiliza el ministerio entre octubre y diciembre se ven superadas por las 188 de Alzira y las 175 de Algemesí. Se trata en ambos casos de cifras extraordinariamente elevadas y, al menos en Algemesí, todo apunta que la adquisición por parte de la Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática de 98 inmuebles al Banco de Sabadell puede justificar este repunte.

Otra características que se mantiene un trimestre más es que la gran mayoría de transacciones tienen por objeto pisos y casas de renta libre mientras que las viviendas de protección pública apenas representa un 4,4 % de las más de 1.400 operaciones formalizadas en el último trimestre del año.

El repunte de operaciones en el tramo final del ejercicio es consecuencia de un aumento generalizado en la mayoría de localidades -las 146 transacciones que el ministerio computa en Sueca también representan la cifra más alta desde el año 2008- y únicamente cuatro pueblos mantuvieron la estadística a cero -Benimuslem, Cotes, Sellent y Senyera-, con una nula actividad.

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