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El ejecutivo alzireño congelará el IBI y descarta más créditos hasta 2025

El edil de Hacienda se muestra cauto con los cálculos en una coyuntura de pandemia

Albert Furió, junto al alcalde, en una imagen de archivo. | V. M. PASTOR

Albert Furió, junto al alcalde, en una imagen de archivo. | V. M. PASTOR

La congelación del IBI o contribución urbana durante los próximos dos años con la previsión de aplicar un incremento de un punto y medio porcentual en 2024, según se desprende de la previsión de ingresos, y la perspectiva de no aumentar el endeudamiento municipal en los tres próximos ejercicios son algunos de los aspectos más destacados del Plan Presupuestario a Medio Plazo 2022-2024 que el Ayuntamiento de Alzira ha remitido al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas en cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que obliga a realizar estas proyecciones por un período mínimo de tres años para garantizar una programación presupuestaria coherente con los objetivos de estabilidad y deuda pública.

El ayuntamiento realiza estas previsiones en base al escenario intermedio que dibuja el Banco de España sobre la evolución de la pandemia del coronavirus, ni el más optimista que augura un próximo control ni el más severo. El marco definido contempla la aparición de nuevos brotes moderados que exigirían mantener medidas similares a las que se aplican en la actualidad y que se mantengan «las asimetrías sectoriales en la senda de recuperación».

El Plan Presupuestario a Medio Plazo 2022-2024 prevé un aumento de los ingresos derivados del Impuestos de Obras y Construcciones (ICIO) de tres puntos mientras que estima una caída de 150.000 euros anuales de los ingresos por plusvalías debido a la aplicación de una reforma pediente del marco legal de este impuesto y a la «atonía» del mercado inmobiliario. El plan señala en este mismo apartado de ingresos que el IBI permanece sin cambios en los próximos dos años, con la previsión de que los ingresos aumenten un punto y medio porcentual en 2024.

Con todo, el concejal de Hacienda, Albert Furió, se mostró prudente al señalar que este plan contiene previsiones que pueden verse modificadas en función de las necesidades en una coyuntura tan complicada como la generada por la pandemia, por lo que evitó mostrarse taxativo y dejó la puerta abierta a posibles cambios. En este sentido, recordó que el Congreso de los diputados dejó en suspenso las reglas fiscales para los ejercicios 2020 y 2021 por la pandemia.

El plan remitido al ministerio también prevé un leve descenso de los ingresos derivados del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), que se aplica a las empresas que facturan más de un millón de euros, ante la posibilidad de que se regulen nuevas bonificaciones y la desaparición de sucursales bancarias. Las proyecciones apuntan a una recuperación a partir de 2024.

Los técnicos municipales han elaborado esta planificación en base a un criterio de «máxima prudencia» de forma que, por ejemplo, el apartado de ingresos por la venta de patrimonio para financiar inversiones se sitúa en 2022 en mínimos mientras que se estima en 200.000 euros a partir de 2022.

También se mantiene una estimación constante de un millón de euros para inversiones, si bien esta cantidad se prevé complementar con las ayudas que se reciban de otras administraciones o, como ha sucedido este año, con el remanente que se arrastre de ejercicios anteriores.

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