El Ayuntamiento de Cullera se ha embarcado en un ambicioso proyecto de mejora del barrio mudéjar, una zona de gran sabor mediterráneo que alberga algunos de los primeros asentamientos de la ciudad y que se encarama con mucha personalidad a la pendiente que genera la montaña que corona el castillo. Los vecinos han reclamado con insistencia inversiones que frenen su degradación y que conviertan este enclave histórico en un nuevo atractivo turístico. El reputado arquitecto cullerense Toni Giner acaba de concluir el proyecto de rehabilitación del espacio público del Barri del Pou, que incluye el aprovechamiento de las instalaciones deportivas del colegio Público Doctor Alemany.

La ausencia de espacios públicos libres y los problemas de evacuación de aguas pluviales debido a una cuenca de más de 6 hectáreas que vierte sus aguas a través del barrio ha llevado a Giner Arquitectos a apostar por «un No-Pabellón Deportivo mediante el uso compartido de instalaciones deportivas del colegio (La Casota) durante las horas no lectivas, permitiendo que el colegio pase de ser elemento de división del barrio a ser un elemento de sutura del mismo».

Esta estrategia permitirá «concentrar los recursos disponibles para crear un conjunto de espacios libres que atienda la emergencia de desigualdad y cohesión social así como las infraestructuras para hacer frente a las lluvias torrenciales que se producen cada vez con mas frecuencia e intensidad», según precisa Giner.

La rehabilitación del Barreig del Pou pretende ir mucho más allá que arreglar las calles, según avanzó el pasado verano el propio alcalde. «Con este proyecto, el ayuntamiento intenta dinamizar la vida en el barrio y sobre todo darle una utilidad que hasta ahora no tenía». El objetivo es que los habitantes del barrio mudéjar «puedan disfrutar de un entorno único y acoger todo tipo de actividades que hagan del mismo un centro cultural y que lo conviertan en paso obligado para quienes visiten Cullera».

Los vecinos se movilizaron a mediados del año pasado para frenar la degradación del enclave. La Associació sociocultural de Veïns del Barri Medieval de Cullera denunció entonces el «abandono total del Barreig del Pou por parte de las autoridades locales». Los residentes consideran que la falta de inversiones «no es digna» de uno de los espacios urbanos más antiguos y populares de la ciudad.

Los vecinos del antiguo barrio mudéjar, una de las zonas que mayor tipismo conserva de la Ribera Baixa, reclamaron una mayor implicación del ayuntamiento y obtuvieron respuesta. El despacho de arquitectura de Giner ha trabajado durante los últimos meses para mejorar las condiciones de la barriada con el diseño de nuevas infraestructuras.