Cullera inicia esta semana, al igual como ha venido sucediendo en los últimos años, el primer corte de calabazas cultivadas al aire libre del conjunto de zonas productoras de nuestro territorio y también de todo el Estado. Este año, y por segundo año consecutivo como consecuencia de la crisis sanitaria de la Covid-19, no se puede celebrar la Fiesta ni la comida con un menú compuesto por productos combinados con calabaza.

Desde hace unos años, Cullera se ha convertido en un punto neurálgico en cuanto a la producción de calabazas en nuestras comarcas. De hecho, la superficie de cultivo no para de crecer y ya hay cerca de 300 hanegadas dedicadas al cultivo.

El número de variedades cultivadas de calabaza son cinco diferentes y la campaña se inicia con la potimarrón cultivada en ecológico y además situada en terrenos del Parque Natural de la Albufera. El 80% de la calabaza ecológica que se produce en la población de la Ribera Baixa se destina hacia la exportación y en cambio la que se produce en convencional va prácticamente toda dirigida al mercado interior. En este sentido,  se apuesta para promocionar el consumo de los productos ecológicos en nuestras comarcas, para que los consumidores puedan disfrutar de alimentos locales cultivados sin productos químicos y que todo no se vaya a la exportación.

A la potimarrón le seguirán la cacahuete híbrida, piu de burro y la de asar. También, como novedad este año, se está empezando a trabajar con la calabaza de cabello de ángel y ya hay conversaciones con empresas agroalimentarias para producir, si las pruebas que se están haciendo continúan siendo positivas, una cosecha más grande para suministrar a la industria confitera.

Cada vez se incrementa el número de agricultores interesados en producir calabaza en Cullera, consecuencia de la capacidad productiva y del interés de los comercios para adquirir este producto de tan buena calidad. En estos momentos ya hay unos 10 productores dedicados profesionalmente a producir este cultivo.

El responsable del cultivo, Marc Joan, ha querido indicar a este periódico que «cada vez es más gente la que se une al cultivo de la calabaza en especial gente joven del sector productor agrícola. poco a poco el número de anegadas que se están trabajando para comercializar este producto van creciendo debido al interés de la gente joven».

La calabaza potimarrón es una variedad de calabaza originaria de Asia. Se presenta en forma de una pera muy gruesa con una piel naranja-roja muy dura. Es bastante diferente de la calabaza clásica, y en particular en dos puntos: se puede comer la piel, y su sabor, que recuerda un poco a la castaña, es bastante más acentuado.