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El derribo forzoso de la fábrica reabre heridas entre l’Alcúdia y Guadassuar

El alcalde Montañana se muestra perplejo por la ejecución de la sentencia: «Es algo inesperado»

Fábrica que ha generado una nueva polémica entre pueblos. | PERALES IBORRA

Fábrica que ha generado una nueva polémica entre pueblos. | PERALES IBORRA

La histórica rivalidad entre l’Alcúdia y Guadassuar tiene un nuevo frente a la vista. La ejecución de sentencia solicitada por el ayuntamiento alcudiano que provocará el derribo forzoso de la industria Prompasa, situada en término de Guadassuar aunque a escasos metros de Montortal, reabre viejas heridas. El alcalde de Guadassuar, Salvador Montañana, lamentó ayer las consecuencias de esta decisión y se mostró decepcionado con su homólogo vecino, Andreu Salom: «¿Qué gana con esto l’Alcúdia?, ¿mejora en algo la sociedad que tenemos?».

El conflicto sobre la empresa viene de lejos, de hecho, desde antes de que Salom y Montañana fuesen elegidos alcaldes. El consistorio alcudiano se movilizó contra su instalación en suelo guadassuarense hace más de una década y, aunque la Justicia no le dio la razón en primera instancia, sí obtuvo una victoria en el TSJ, que hace más de cinco años declaró nulas las licencias concedidas, su actividad y reclamó su demolición.

Poco más de un año después, ambos escenificaron públicamente un alto el fuego. Acordaron poner fin a las hostilidades y consensuar aquellas políticas que tendrían repercusión tanto para unos como para otros. Más de un lustro después, el Ayuntamiento de l’Alcúdia ha reclamado la ejecución de la sentencia, tal y como avanzó Levante-EMV.

La cuerda se tensa aunque, a tenor de lo manifestado por Montañana, no se ha roto. Sin embargo, no ocultaba su perplejidad por lo ocurrido: «Es una decisión inesperada porque, tanto tiempo después, no pensábamos que se pidiera la ejecución. No le encuentro ninguna explicación», comentó al respecto el alcalde de Guadassuar. Aunque el fallo judicial apela a la declaración como industria peligrosa y su ubicación en un polígono no habilitado para tal uso y cercano a un núcleo poblacional, Montañana defendió la labor realizada por la firma durante más de diez años: «Hablamos de una empresa que se dedica a realizar mezclas, que ni siquiera fabrica cemento. Trabaja con un alto grado de aislamiento porque por allí apenas hay nubes de polvo. De hecho, hay muchísimas empresas que siguen activas y están en peores condiciones», afirmó con contundencia.

«Tendrá consecuencias negras»

Montañana también manifestó su malestar por la inevitable marcha de una mercantil con naves en varios puntos de la geografía estatal y cuya única sede valenciana se ubicaba en el término municipal de Guadassuar. «Tendrá consecuencias tristes y negras desde del punto de vista económico. No nos llevará a la ruina como ayuntamiento, pero siempre es un fastidio perder empresas que te eligen y que pagan sus impuestos. Además, sorprende que sea el Partido Socialista Obrero Español el que vaya a cerrar una fábrica que, seguramente, no trasladará a sus trabajadores y los enviará al paro. Si todos nos metiésemos con lo que hace el pueblo vecino, no acabaríamos de reñir nunca», sentenció el alcalde de Guadassuar.

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