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Once años sin inversiones dejan las ruinas de la Murta en una situación "límite"

Los expertos reclaman una intervención urgente de consolidación e impermeabilización para frenar la acelerada degradación del monasterio

Ruinas del monasterio de la Murta con la Torre de las Palomas en el centro, ayer. | PERALES IBORRA

La redacción en el año 2008 del plan director del monasterio de la Murta debía marcar un punto de inflexión en la conservación de las ruinas del antiguo cenobio de los jerónimos. Este documento largamente esperado establecía las prioridades de actuación en el conjunto y la dirección general de Patrimonio Cultural Valenciano confirmaba dos años después las buenas expectativas con el anuncio de la restauración de la Torre de las Palomas con un compromiso de inversión de 880.000 euros. Transcurridos trece años del primer hito y once de aquel esperanzador anuncio, ninguna intervención se ha realizado en este conjunto monumental declarado Bien de Interés Cultural (BIC) más allá de unas labores de mantenimiento mínimas.

El paso del tiempo, la ausencia de inversiones y tres años consecutivos de abundantes precipitaciones en el valle han jugado en contra de la conservación de las ruinas y han acelerado la degradación del conjunto. El Ayuntamiento de Alzira ya reclamó a Cultura en 2018 una intervención urgente ante los daños estructurales provocados en el monasterio por un temporal. El equipo redactor y el propio arqueólogo municipal elevaron un año después el tono de la advertencia al señalar en su informe de seguimiento que resultaba «urgente» realizar trabajos de consolidación y el redactado en 2021 es incluso más contundente al indicar que el estado de muchos de los elementos, en particular de los muros del entorno del claustro y de la Torre de las Palomas, es ya «crítico». El deterioro de este bien patrimonial ha llevado a la Asociación Hispania Nostra a comunicar al Ayuntamiento de Alzira la inclusión de las ruinas del monasterio de Santa María de la Murta en la Lista Roja del Patrimonio como forma de llamar la atención sobre su estado, evitar que continúe su degradación e impulsar la recuperación de un bien de relevancia histórica.

La ausencia de cubiertas en las ruinas y las características constructivas del antiguo monasterio propician que las filtraciones de agua de lluvia aceleren el proceso de ruina. Los técnicos que firman el informe señalan que los trabajos de mantenimiento que realiza la concejalía de Patrimonio Cultural a través del MUMA resultan «insuficientes» para garantizar la conservación del conjunto ya que la última gran intervención de calado se remonta al año 2010, con la segunda fase de las obras de consolidación de los muros de la iglesia.

Conservar lo que queda

El informe que el consistorio ha decidido remitir a la dirección general de Patrimonio Cultural junto a la solicitud para concertar una reunión con la titular, Carmen Amoraga, para estudiar «vías de actuación inmediata», señala que gran parte de los restos edilicios del monsaterio de la Murta se encuentran una situación «límite» por lo que reitera la urgencia de intervenir ya que las necesidades son ahora más acuciantes.

«En estos momentos, el estado de los restos es crítico. El deterioro avanza de manera acelerada en muchos de los elementos y sólo un proceso de intervenciones con una cierta dinámica de continuidad puede dar como resultado la conservación de lo que queda en pie», llegan a señalar los arquitectos que firman el informe junto al arqueólogo municipal. Ayer se cumplían exacatamente 200 años de la expulsión de los monjes del monasterio de la Murta.

Los técnicos expresan en el informe su preocupación por el deterioro de la Torre de las Palomas, el elemento que mejor se conserva del antiguo cenobio, y de los restos del claustro. En este caso señalan que resulta «imprescinble» frenar las filtraciones de agua de lluvia en los muros y llegan a plantear que «si no es posible la colocación de una cubierta sobre todo el claustro» sería mejor «volver a enterrar los restos, aunque sea de manera provisional, a la espera de la intervención definitiva».

Por lo que respecta a la Torre de las Palomas, los arquitectos revelan que los forjados metálicos se han debilitado por la oxidación y alertan del peligro de colapso, mientra que en el análisis del forjado que hace de cubierta detallan que también presenta graves deficiencias al estar expuesto a las imclemencisa meteorológicas y advierten de que un hundimiento de este forjado, de mayor peso que los interiores, «podría suponer un derrumbe en cascada que afectaría no sólo a los elementos horizonales (forjados) sino a los muros de soporte, que han perdido gran parte del mortero de junta». Los técnicos indican que resulta imprescindible, como mínimo, «el apeo provisional de los forjados, la restitución de la impermeabilidad de las cubiertas y la consolidación de las fábricas de la caja muraria de la torre».

El microclima húmedo de La Murta, donde el año pasado se alcanzó un registro histórico de 1.261 l/m2 con un máximo en un solo día de 238, l/m2.

Alertan del riesgo de hundimientos en la Torre de la Palomas

«Si no es posible colocar una cubierta que proteja el claustro, sería mejor volver a enterrar los restos»

pascual fandos. Alzira

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