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La joya del gótico civil recupera la cubierta plana del edificio original del s.XIV

Las obras de rehabilitación de la Granja de Sinyent muestran el aspecto primitivo al sustituir la techumbre a dos aguas del s. XX que se había hundido

Perspectiva de la casa principal de la Granja de Sinyent ya con la cubierta plana. | IGNACIO MATOSES

Perspectiva de la casa principal de la Granja de Sinyent ya con la cubierta plana. | IGNACIO MATOSES

La Granja de Sinyent, la construcción más representativa del gótico civil que se conserva en la Ribera, recupera poco a poco su aspecto original. Las obras de la tercera fase de rehabilitación de este conjunto ubicado en Polinyá, y actualmente propiedad de la Asociación Valenciana de Agricultores, han permitido restituir la tipología de la cubierta del siglo XIV, plana, que a principios del s. XX fue sustituida por una con pendiente a dos aguas que se hundió tras lustros de desprendimientos parciales dejando una imagen de ruina en esta antigua casa señorial desde la que se controlaba el paso del Xúquer.

Aspillera recuperada. | IGNACIO MATOSES

La reconstrucción de la cubierta de la casa principal no sólo permite ofrecer una imagen del inmueble más ajustada a lo que era el primitivo edificio, sino que representa la intervención más importante de cuantas se han ejecutado hasta ahora ya que frenará el deterorio del inmueble al evitar las filtraciones de lluvia que tanto daño han causado.

Las obras de la tercera fase han dado continuidad a los trabajos realizados en 2020 cuando, gracias a una subvención de la Conselleria de Cultura, se recuperaron las cubiertas del edificio anexo conocido como la sedera debido a que en su origen se utilizaba para la cría de gusanos de seda, y la otro cuerpo adosado a la misma.

La tercera fase se ha centrado en las cubiertas de la casa principal después de que el hundimiento de la anterior obligara a desmontarla por completo para evitar derrumbes que ponían en riesgo el resto del edificio. Los trabajo se han ajustado a la programación propuesta en el Plan Director del Lluch de Sinyent, redactado por un equipo multidisciplinar coordinado por el arquitecto Ignacio Matoses.

Las últimas obras han permitido identificar dos vestigios de la cubierta plana que cubrió el edificio durante siglos. Uno corresponde a la construida en una primera etapa (s. XIV), cuando se trataba de un edificio de carácter señorial y que, según explica Matoses, «fue un alfarje -un forjado gótico con viguetas de madera separadas unos 30 cm sobre las que se disponía un tablero de madera- sobre canes de piedra y durmientes», y el segundo a la cubierta con la misma tipología construida tras la gran reforma de finales del siglo XVII, «de vigas de madera y revoltones». De esta última se conserva un tramo que ha sido recuperado, lo que ha obligado a reponer los muros que se desmocharon para construir la cubierta inclinada «y se han recuperado las gágolas de teja que hacen de desagüe», explica el arquitecto. «Además, se ha dispuesto el pavimiento característico del siglo XVIII de ladrillo macizo en espiga de pez. Con ello se han descubierto las aspilleras, elementos defensivos que quedaron ocultos en los muros interiores», indicó.

Matoses señala que otra de las aportaciones más relevantes al edificio es el espacio del oratorio que se habilitó cuando la Casa de Sinynet fue adquirida por la Valldigna. Se ha podido documentar que tuvo una cobertura abovedada que estuvo decorada con fingidos de despiece de sillar y con motivos decorativos en forma de flor de 5 pétalos sobre una cenefa en la que ha aparecido un escudo.

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