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El milpiés se convierte en un plaga urbana en Carcaixent que acecha a las viviendas

El calor y la humedad favorecen la multiplicación de este diplópodo más propio de suelos forestales en solares repletos de vegetación

Fumigación para controlar la plaga de milpiés días atrás. | LEVANTE-EMV

Fumigación para controlar la plaga de milpiés días atrás. | LEVANTE-EMV

Mosca negra. Mosquito tigre. Jabalíes. Conejos. «Cotonet». Todas estas especies se consideran plagas porque generan grandes molestias a las personas, bien porque provocan problemas de salud (desde picaduras a transmisión de enfermedades) o cuantiosos daños en la agricultura. Hay otras que, si bien son inofensivas, también suponen un quebradero de cabeza para los ayuntamientos. El de Carcaixent, por ejemplo, lidia desde hace años con la presencia de los milpiés. Hace escasos días realizó una nueva fumigación.

Se detectó un primer foco preocupante, por su magnitud, allá por el año 2015. Fueron los vecinos del barrio de la Muntanyeta los que dieron la voz de alarma ante la aparición de diplópodos, que incluso se colaban sin control en algunas viviendas sin que se pudiese hacer nada para evitarlo.

«Recuerdo que fue un problema al que tuvimos que hacer frente en el primer verano tras entrar al gobierno local», apunta el alcalde, Paco Salom, que prosigue: «Su presencia se vincula a la existencia de solares de tierra. El calor y la humedad también forman parte de la ecuación». Aunque habitan principalmente suelos forestales, donde viven como mucho a un metro de profundidad, su presencia en las urbes no es extraña. Su alimentación de basa en vegetación en estado de descomposición, aunque también pueden comer heces u otra materia orgánica que se encuentre en la tierra.

Desde entonces, el consistorio ha detectado dos focos en los que este insecto prolifera a sus anchas, uno en la calle 9 d’Octubre y otra en el citado barrio de la Muntanyeta, espacios en los que existen solares de tierra, con mucha vegetación que propicia su propagación.

«Repugnante, pero inofensivo»

Estas parcelas se encuentran, además, junto a viviendas, lo que ha provocado desagradables episodios en más de un hogar con decenas y decenas de milpiés que se colaban sin permiso. «Es algo repugnante, poco agradable. Pero también inofensivo, ya que se trata de un animal que no es peligroso ni para mascotas ni para niños», comenta al respecto el alcalde. De hecho, se trata de una especie que ni muerde ni pica. A lo sumo, emite secreciones defensivas que no provocan daños en las personas, aunque su presencia, especialmente cuando es abundante, resulte desagradable.

Pese a ello, los esfuerzos se centran, como suele ocurrir en estos casos, en frenar el impacto de la plaga, ya que no se puede erradicar. Cada año se realizan entre uno y cuatro tratamientos para que su época de mayor actividad, entre junio y octubre, tenga una menor efervescencia.

«Periódicamente realizamos fumigaciones con productos biocidas, pero tampoco podemos hacerlo a diario para no provocar daños y porque deben seguirse unos ciclos específicos. Además, se sanean los solares, pero la única solución para el problema es que en estos solares se edificase. Sin tierra que habitar, se acabó la plaga», concluye Salom.

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