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Seis municipios de la Ribera tienen registrados más coches que personas

Alzira, Sueca, Algemesí y Cullera se sitúan por encima de la media aunque con porcentajes muy reducidos

El punto gratuito de recarga eléctrica de Alzira, sin ningún vehículo al que ofrecer servicio. | PERALES IBORRA

El punto gratuito de recarga eléctrica de Alzira, sin ningún vehículo al que ofrecer servicio. | PERALES IBORRA

El vehículo particular se ha convertido en una herramienta prácticamente indispensable para el desplazamiento, aunque las alternativas públicas y sostenibles son cada vez mayores. De hecho, hay familias que poseen más de un automóvil. Si a esta circunstancia se añade el hecho de que la Ribera es una comarca eminentemente agrícola, no es de extrañar que a los coches se añada algún tractor o camión. De ese modo, hasta seis localidades de la comarca tienen más vehículos registrados que vecinos censados.

Es el caso de Almussafes. La localidad que, curiosamente, alberga una fábrica de automóviles, dispone de más vehículos que personas. En concreto, el informe de la Conselleria d’Economia Sostenible, Sectors Productius, Comerç i Treball los cifra en 9.819, mientras que el censo poblacional se frena en los 8.979 habitantes. Casi un millar más.

El escenario se repite en Antella, donde se contabilizan 1.173 vehículos mientras que el número de habitantes es inferior: 1.157. Corbera es otro de los municipios que posee más medios de transporte motorizados que personas. Concretamente, 3.306 frente a 3.088, unos doscientos de diferencia.

Los vecinos de l’Énova también se ven superados en número por los vehículos, aunque resulta menor que en Corbera o Almussafes. En su caso, son 915 frente a 902. Circunstancia que ocurre también en otras dos localidades reducidas de la Ribera Alta. Por un lado, Sellent, donde el censo computa 384 vecinos aunque existen 439 vehículos matriculados. Por otro, Sant Joanet contabiliza tan solo 384 habitantes, pero estos poseen un total de 812 vehículos.

El coche eléctrico no arranca en la Ribera. Pese a las políticas que incentivan su uso y las subvenciones para adquirir automóviles con motores alternativos a los de combustión, es muy raro encontrarse con ellos en la carretera. De hecho, representan solo el 0,13 % de los vehículos matriculados en la comarca, según los datos que maneja la Conselleria d’Economia Sostenible, Sectors Productius, Comerç i Treball.

Muy pocos dudan ya de que representan un futuro que, cuanto más inmediato sea, mayor impacto positivo tendrá en la conservación del planeta. No obstante, ni siquiera los incentivos son suficientes para los usuarios, que optan todavía por motores de gasolina o gasóleo. Híbridos, en el mejor de los casos. Una opción comprensible desde el punto de vista económico, ya que las opciones que ofrece el mercado, cada vez mayores y mejores, eso sí, son más caras. La autonomía y la todavía incipiente red de recargas en carretera terminan por desequilibrar la balanza en su contra.

Los datos así lo reflejan. De los 245.153 vehículos matriculados en la comarca a finales de 2020, último dato publicado, tan solo 323 disponían de un motor eléctrico. Solo el 0,13 %. Una cifra irrisoria que, en más de un caso, queda maquillada por las adquisiciones de vehículos públicos, es decir, para las brigadas municipales o los cuerpos de Policía Local. Por lo que, el número de particulares seguramente sea más reducido todavía.

La estadística revela que en nueve poblaciones de la comarca no existe ningún vehículo de estas características. Es el caso de Benimuslem, Cotes, l’Énova, Favara, Llaurí, Manuel, Massalavés, Sellent y Tous. Con solo uno aparecen Beneixida, Càrcer, Catadau, Llombai, Montroi, Real, Riola y Senyera. Por tanto, en más de una quincena de municipios hay uno o ninguno.

La tendencia en las dos capitales se sitúa ligeramente por encima de la media. En Alzira, se contabilizan 35.188 vehículos en total, en su mayoría turismos. De éstos, 17.555 utilizan un motor de gasolina mientras que 16.205 son diésel. El abanico de automóviles alternativos es, por tanto, bastante reducido. En su caso, los eléctricos (59) representan el 0,16 % del total. El parque automovilístico de Sueca se elevaba, a finales del pasado año, hasta las 20.279 unidades. Más de 10.200 eran de vehículos diésel mientras que 9.720 montaban un motor de gasolina. Solo 36 eran eléctricos, lo que supone el 0,17 % del total.

Algo menor es el porcentaje en Algemesí. La estadística autonómica cifra en 18.960 los vehículos matriculados en la ciudad, de los que 9.829 utilizan propulsores diésel mientras que 8.946, de gasolina. Únicamente 27 necesitan enchufarse a la red eléctrica para funcionar. Es decir, el 0,14 %. Una tasa mayor que en Cullera. El informe contabiliza 16.691 automóviles en total. De éstos, 9.610 montan un motor de gasolina mientras que son 6.941 los que incorporan uno que funciona con gasóleo. En su caso, el número de vehículos que utilizan únicamente la electricidad para su propulsión es de 19, es decir, el 0,11 %.

Por último, Carcaixent tiene el dudoso honor de ser la ciudad de mayor tamaño con menor presencia de vehículos eléctricos: solo el 0,06 % de los 15.284 inscritos. Sobre el total, 7.035 son diésel y 8.096, gasolina.

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