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La fumigación aérea reducirá la mosca negra al menos un 95 %

Los tratamientos con helicóptero en el Xúquer cortan la transformación de las larvas en insectos en un momento en que el calor acelera el ciclo

Fumigación del río Xúquer contra la mosca negra Lokímica

Los tratamientos aéreos de refuerzo contra la mosca negra realizados ayer en el cauce del Xúquer evitarán la transformación de las larvas en insectos adultos en una época en que las altas temperaturas aceleran su ciclo y, en base a los resultados de campañas anteriores, ayudarán a reducir la población de mosca negra como mínimo un 95 %, según explicó ayer Rubén Bueno, director técnico de Laboratorios Lokímica, la empresa contratada por el Consorcio de la Ribera para el control de la plaga. Bueno señaló que una correcta aplicación si se dan las condiciones idóneas puede alcanzar el 100 % de efectividad con un único tratamiento.

La Conselleria de Sanitat había autorizado las aplicaciones desde el aire en diez puntos del cauce del Xúquer entre la presa de Tous y el azud de la Marquesa en Cullera a los que no se puede acceder por tierra y el helicóptero realizó ayer las descargas del larvicida con el objetivo de poder afrontar el verano con tranquilidad y sin las dolorosas mordeduras de este simúlido.

Rubén Bueno, con todo, defendió que los trabajos preventivos que se realizan durante todo el año con medios terrestres permiten que la población de mosca negra «esté bastante bien controlada» y son los que han posibilitado llegar a estas alturas del año «sin que hayamos tenido ninguna situación anómala». Valga como ejemplo que la fumigación aérea se realizará este año veinte días más tarde que en 2020, cuando el helicóptero realizó las aplicaciones de larvicida en los mismos diez puntos autorizados para este año el 28 de mayo.

El de ayer es el cuarto tratamiento aéreo que autoriza la Conselleria de Sanitat contra la mosca negra en los últimos años después de que su eclosión en muchos pueblos de la Ribera en los que su presencia no era habitual encendiese las alarmas al llevar a muchos afectados a los centros de salud en busca de asistencia médica.

Los trabajos de control que se realizan durante todo el año -también se actúa contra el mosquito tigre- evitan que se repitan episodios como los vividos aquellos veranos y, según incidió el técnico de Lokímica, aunque la situación «está bajo control», requiere en algunos momentos de refuerzos: «Siempre vamos a estar encima para que, si bien puedan darse circunstancias puntuales, no así una situación de plaga», indicó.

A diferencia del mosquito tigre, que es una especie exótica, la mosca negra siempre ha estado presente en cursos altos y medios de los ríos, aunque los cambios ecológicos que se han producido han propiciado que se extienda también por cursos bajos donde la proliferación de algas invasoras permite que las larvas se anclen en ellas y puedan vivir.

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