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La comarca pierde más de 3.500 hectáreas de cultivo en doce años por la falta de rentabilidad

Los campos con frutales crecen hasta 2018 pero caen en picado en las últimas campañas

Un agricultor arranca
su campo de caquis, en una
imagen de archivo.  V.M.Pastor

Un agricultor arranca su campo de caquis, en una imagen de archivo. V.M.Pastor

La agricultura se encuentra en un periodo de claro retroceso. Tierras abandonadas. Campos arrancados. Y productores hartos de obtener las migajas de un sector que es vital ya que de él depende la alimentación. La Ribera ha perdido desde 2008 unas 3.549 hectáreas de cultivo según las estimaciones de la Conselleria d’Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica.

La comarca del Xúquer ha sido durante décadas una potencia del sector primario. Pero a lo largo de los últimos años ha perdido parte de su esplendor. La ausencia de un relevo generacional, le necesidad de renovar los sistemas de producción y la escasa rentabilidad de algunos de los frutos más relevantes han puesto en jaque a una parte importantísima del tejido económico de la Ribera y del que dependen miles de familias.

Los cítricos convencionales están de capa caída. El caqui ya no es el producto que antaño ofrecía una rentabilidad esperanzadora. La fruta de hueso se encuentra en sus cotas más bajas. El arroz ve amenazada la estabilidad en la que estaba inmerso. Plagas. Elevados costes de producción. El poco competitivo minifundismo. Son muchos los frentes abiertos y, de momento, pocas las soluciones aplicadas.

En ese contexto, los datos de la conselleria computaban en el año 2008 un total de 65.536 hectáreas dedicadas al cultivo en la comarca. Una superficie que ha caído un 5,4 % hasta el año 2020, lo que supone la pérdida de más de 3.500 hectáreas. El equivalente, por ejemplo, a todo el término municipal de Guadassuar. Solo entre 2019 y el año pasado se arrancaron o abandonaron 146 hectáreas dedicadas a la agricultura.

Crecen las plantas ornamentales

La estadística a lo largo de los últimos años muestra, además, un claro cambio en los campos, más allá del evidente retroceso sufrido. En el año 2007, la superficie que ocupaban los cítricos alcanzaba las 38.482 hectáreas. Es decir, el 58 % del terreno cultivado de la comarca. Esta cifra cayó hasta las 29.693 hectáreas con las que se cerró el año pasado, lo que supone que el 47,9% sobre el total de tierra aprovechada para la agricultura.

El sector arrocero es el que presenta una menor diferencia a lo largo de estos años, aunque también ha experimentado un cierto retroceso, al pasar de casi 12.000 hectáreas a unas 11.600. A cierre del ejercicio de 2020, la superficie dedicada al resto de frutas que no son cítricos (caquis, albaricoques, nectarinas, etc.) era mayor que en 2007 (9.208 hectáreas frente a 14.145). No obstante, la tendencia ya no es al alza. Solo entre 2018 y 2020 se perdieron casi dos mil. A lo largo del periodo analizado también han experimentado un retroceso las tierras dedicadas a las hortalizas y los viñedos, mientras han crecido las que cultivan plantas ornamentales y las que producen aceitunas, aunque ligeramente.

El análisis estadístico por municipios muestra comportamientos dispares en algunas de las principales localidades de la comarca. Por ejemplo, Carlet pierde terreno dedicado a melocotones y caqui en los últimos tres años mientras en Algemesí ganan superficie, sorprendentemente, los cítricos.

Entre 2017 y 2020, Alzira perdió alrededor de 45 hectáreas dedicadas a cítricos. Por contra, ganaron terreno las plantaciones de caqui. Una tendencia que contrasta con lo que ocurre en otras localidades. En l’Alcúdia, por ejemplo, uno de los principales productores de esta fruta, en tres años han desaparecido alrededor de un centenar de hectáreas. En este periodo, son cada vez más los agricultores descontentos que han arrancado este tipo de árboles, que ya no ofrecen, ni de lejos, la rentabilidad de otra época.

Otro de los municipios con mayor peso dentro del cultivo del caqui es Carlet. Entre 2017 y 2020 se han abanadonado unas 56 hectáreas. Los agricultores también han delado de lado unas 46 hectáreas de melocotones, fiel reflejo de la crisis que atraviesa también el sector de la fruta de hueso.

Uno de los casos más curiosos es el de Algemesí. Se han arrancado tan solo seis hectáreas de caqui en tres años, un dato insignificante comparado con el resto. Lo verdaderamente significativo es que, en dicho periodo, la superficie destinada a los cítricos ha aumentado, al pasar de 2.404 a 2.530. Lo que el estudio no especifica es la tipología, aunque presumiblemente se tratará de variedades de club ante la decadencia de las tradicionales. Sueca también perdió 93 hectáreas de cítricos.

Menos melocotones y caqui en Carlet, más naranjas en Algemesí

Los productores de caqui abandonan en l’Alcúdia un centener de hectáreas en tres años

R.Sebastián. alzira

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