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«Mi abuelo fue fusilado, pero ya está en casa y descansa en paz»

El cementerio de Albalat recibe los restos de dos represaliados en Paterna en un acto muy emotivo con la presencia de descendientes de las víctimas

Una de las nietas de los represaliados, en su intervención en el acto celebrado en Albalat. | LEVANTE-EMV

Una de las nietas de los represaliados, en su intervención en el acto celebrado en Albalat. | LEVANTE-EMV

«Mi abuelo ya está en su casa por fin». Así empezaba el emotivo discurso de una de las nietas de los represaliados durante la Guerra Civil en un emotivo homenaje que acogió el Cementerio Municipal de Albalat de la Ribera.

El pasado sábado a las 11 horas tuvo lugar un acto institucional para recordar y enterrar los restos, por fin, de dos vecinos de Albalat que fueron fusilados en Paterna durante la guerra. Vicente Ramón Egea Benavent y Pedro Juan Pérez Sanfélix fueron condenados a muerte por el bando nacional y fusilados en el «Terrer» de Paterna el 30 de noviembre de 1939, durante el último año de la Guerra Civil.

Rehabilitar y restablecer la memoria histórica de aquellos que fallecieron en el conflicto bélico es uno de los objetivos marcados en la Ley de Memoria Histórica, y es algo que comparte el ayuntamiento de la localidad, con Felip Hernandis a la cabeza del gobierno municipal. «Desde el consistorio instalamos un nicho y una lápida dedicada para homenajear a nuestros vecinos fusilados durante este precioso acto», declara Hernandis a Levante-EMV.

Según lacorporación municipal, el acto contó con una asistencia «inesperada» de más de cien personas, entre ellas, los familiares de ambos represaliados. Jacoba Egea es una de las nietas que acudió y participó en el homenaje al que fue su abuelo, Vicente Ramón Egea.

La familiar de uno de los fusilados de Albalat de la Ribera cuenta a este periódico la «tranquilidad que me ha dado enterrar a mi abuelo». «Ha sido un acto muy emotivo, mi abuelo ya está en su casa por fin, los fusilados de la Guerra Civil podrán descansar en paz», afirma visiblemente conmovida Jacoba Egea. «No podía ni hablar, no me salían las palabras», declara. La nieta de Vicente Ramón Egea se emociona al hablar de su abuelo. «Era un hombre convencido y fiel defensor de sus ideales», cuenta la nieta. «Mi abuelo no le temía a nada con tal de proteger y luchar por lo que creía justo, y fusilarlos no fue justo», concluye Egea.

El acto estuvo presidido por los familiares de los represaliados y contó con la presencia de la consellera de Calidad Democrática, Rosa Pérez; de la presidenta de la fosa 112, Carmen Gómez; sindicatos y de la corporación municipal. La consellera firmó en el libro de honor de Albalat e la Ribera al igual que las nietas de los fusilados en nombre de sus abuelos.

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