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Los ayuntamientos reducen un 54 % su endeudamiento en solo cinco años

Cullera ejemplifica la gestión económica responsable al pasar de más de treinta millones negativos a trece

Fachada del edificio histórico de la casa consistorial de Cullera, municipio que presume de haber embridado la deuda. | LEVANTE-EMV

Fachada del edificio histórico de la casa consistorial de Cullera, municipio que presume de haber embridado la deuda. | LEVANTE-EMV

Entre 2015 y 2020, son once los municipios que han logrado sanear sus cuentas y dejar a cero la casilla del débito. Es el caso de Alfarp, que tenía una deuda de 13.000 euros en 2015. También de Alginet (407.000), Antella (393.000), Càrcer (114.000), Castelló (1.142.000), Corbera (25.000), Favara (349.000), Llombai (109.000), Sellent (101.000), Sollana (371.000) y Sumacàrcer (19.000). Mención aparte se merecen aquellos que al cierre de 2015 no tenían deudas y continuaron así en 2020: Albalat, Benicull, Catadau, Fortaleny, Gavarda, Manuel, Massalavés, Polinyà, Rafelguaraf y Tous. De ese modo, el año de la pandemia se saldó con veinte localidades libres de adeudos.

Pese a la irrupción de la crisis sanitaria, la mayoría de ayuntamientos cerraron el año con menos deudas que en el ejercicio anterior. Aunque hay excepciones. L’Alcúdia incrementó un 13,4 % su déficit financiero en el último año, si bien es cierto que los 4,5 millones con los que zanjó 2020 representan una considerable reducción con respecto a los 8,2 que debía en 2015. También creció la deuda de Algemesí entre 2019 y 2020, desde los 3,8 millones a los 4,7, aunque la cifra sigue por debajo del débito de 2015.

Como ya avanzó Levante-EMV, otro de los municipios que ha experimentado un crecimiento de la deuda es Llaurí, ya que una nueva sentencia la ha elevado desde los 2,2 millones a los 3,4. Menor es el aumento de Montserrat, que en 2020 debía 2,3 millones frente a los 2,2 del año anterior. Riola es el último de los pueblos que ha incrementado su endeudamiento: en 2019 estaba libre de pagos y 2020 se cerró con 259.690 euros a devolver.

Las calculadoras echan humo desde hace años. Los ayuntamientos de la comarca han modificado sus hábitos financieros y donde antes se dilapidaban millones de euros ahora se realizan ejercicios de máxima contención. La era del endeudamiento ha dado paso a la del saneamiento de las cuentas económicas. De hecho, en el último lustro, las deudas de los consistorios han caído más de un 54 %, con Cullera como la localidad que lidera la reducción en términos absolutos.

Según los datos del Ministerio de Hacienda, los ayuntamientos de la comarca debían casi 130.000.0000 de euros en 2015. La cifra ha caído hasta los 58,98 correspondientes al cierre del ejercicio fiscal de 2020. Es decir, han acabado con algo más de la mitad de sus deudas en tan solo cinco años. Lo que en muchos casos se llegó a calificar como «herencia recibida» tras los cambios de gobierno, se ha convertido en una preocupación cada vez menor. Aunque los ayuntamientos estuvieron durante varios años constreñidos por la famosa Ley Montoro, lo cierto es una norma que obligaba a no endeudarse no es la responsable absoluta de los descensos tan importantes que se han producido.

Uno de los ejemplos de gestión económica más responsable es el de Cullera. El gobierno del Partido Popular dejó en las arcas municipales 32,46 millones de euros a devolver. La localidad pasó varios años inmersa en un durísimo plan de ajuste que, sin embargo, no la ha privado de dar un salto cualitativo en cuestiones como los servicios sociales. Tampoco de estrenar unas instalaciones deportivas punteras como pocas. El ejecutivo del PSOE encabezado por Jordi Mayor ha reducido la deuda hasta los 13,5 millones en apenas cinco año. Poco más que añadir.

Alzira también ha logrado disminuir su nivel de endeudamiento de forma considerable en los últimos años. La coalición entre Compromís, PSPV y EU (este último partido dejó de formar parte de la ecuación en las últimas elecciones) «heredó» una deuda de 15,3 millones de euros que han pasado a ser solo 4,4. Pese a que muchos de sus detractores vaticinaban que el tripartito llevaría a la ciudad a la ruina, lo cierto es que el camino seguido lleva, si no surge ningún imprevisto, al saneamiento total de las cuentas a corto plazo.

La deuda que tenía Algemesí al cierre de 2020 representaba prácticamente la mitad de la que tenía en 2015, al pasar de 9,1 a 4,5 millones de euros. El descenso ha sido similar en Carcaixent, que ha rebajado su deuda, que estaba en aproximadamente 12,8 millones hasta los 5,7 con los que se cerró el ejercicio 2020. En el caso de Sueca, el pasivo ha caído hasta los 3,9 millones, cuando en 2015 era de seis. Otras reducciones notables son las experimentadas en ayuntamientos de menor tamaño, y por tanto con menos recursos. Alberic saldó sus cuentas de 2020 con algo más de medio millón de euros pendientes de devolución, frente a los 2,6 millones de deuda que tenía en 2015. También ha rebajado su endeudamiento de forma considerbale Almussafes, desde los 7,4 millones hasta los tres con los que cerró el último ejercicio. Benifaió ha pasado de 5,3 a 2,1 mientras Guadassuar saldó 2020 con solo 381.000 euros a devolver de los 4,7 millones que tenía en 2015. Con todo, la cifra sará cero en las cuentas de este año tras amortizar lo que le quedeaba pendiente de pago a inicios de 2021.

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R.Sebastián. alzira

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