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La banda de Alzira pierde decenas de músicos por la batalla interna

Fracasan dos intentos para reconducir el enfrentamiento con diálogo

Camilo Mascarell, presidente de la Societat Musical. | LEVANTE-EMV

Camilo Mascarell, presidente de la Societat Musical. | LEVANTE-EMV

La batalla interna desatada en el seno de la Societat Musical d’Alzira (SMA) viene de lejos. Durante los últimos días ha alcanzado su punto más álgido pero las tensiones, que han afectado gravemente la estabilidad del colectivo, son más antiguas y han causado ya una merma considerable en la plantilla de la banda sinfónica. El malestar comenzó a generarse entre algunos profesores de la escuela de educandos y también entre los músicos a raíz del descontento generado por el nombramiento de los directores artísticos de las diferentes agrupaciones musicales de la entidad. Y durante el último estallido, han aflorado graves descalificaciones y hasta insultos personales que complican mucho la resolución del conflicto.

El criterio de selección de los profesores y otras tensiones laborales asociadas al reconocimiento oficial por parte de la Generalitat de la escuela de música ya generaron un gran malestar interno. La formalización de los contratos siempre provoca agravios y disgustos que se amplificaron por la desmotivación que sentían buena parte de los músicos. Ese resquemor quedó muy patente cuando, hace medio año, todo el claustro de profesores y el director de la escuela reclamaron la dimisión del director de la banda sinfónica, que despertó muchas suspicacias por la sintonía que manifestaba con la junta. No se le perdonaba que formara un tándem con el presidente de la SMA, ya entonces muy criticado.

La diáspora ha sido de tal calibre que ha precipitado la pérdida paulatina de decenas de músicos veteranos de la banda sinfónica. Los periodos convulsos suelen provocar siempre una gran desafección. No todos se sienten cómodos entre fuertes tensiones. Y la fuga ha sido de las que marcan época. Al concierto de San Bernat que se celebró el pasado 9 de julio [ayer se afirmó por error lo contrario, por lo que pedimos disculpas a los lectores] , solo acudieron unos cuarenta músicos, de los que más de una veintena eran profesionales externos a los que hubo que contratar para cubrir las vacantes.

Con el conflicto ya desatado, se promovieron dos reuniones impulsadas por mediadores que han tratado durante las últimas semanas de reconducir el enfrentamiento con buena voluntad y diálogo, aunque ambas iniciativas «fracasaron estrepitosamente», según relatan múltiples fuentes consultadas por este periódico.

La carta presentada por alrededor de 240 firmas que reclamaba la dimisión de la junta directiva y la elección de una junta gestora para organizar un nuevo proceso electoral fue rechazada de plano por la directiva tras cuestionar una parte de las signaturas y alegar que los estatutos impiden las gestoras provisionales. Algunas fuentes cifran en solo una quincena las firmas controvertidas, aunque pertenezcan a familiares de fallecidos que «siguen pagando la cuota de socio». Otros cinco casos son dudosos por posible duplicidad.

Un grupo de músicos y profesores se reunió para redactar el manifiesto crítico. Al día siguiente, viernes 15 de julio, una tensa reunión en la Gallera acabó convirtiéndose en una «batalla campal» repleta de descalificaciones y ataques personales. Las posturas de ambas partes siguen muy alejadas. El presidente de la SMA, Camilo Mascarell, volvió a declinar ayer pronunciarse sobre el conflicto. Solo lo hará cuando disponga del informe que ha encargado a sus asesores jurídicos. El desgaste sufrido ya resulta irreparable, aunque quien más parece haber sufrido es la institución.

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