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El cierre del consultorio de salud durante verano indigna a l’Énova

El alcalde (PSPV) alega que el envejecimiento de la población exige atención sanitaria cercana

Una señora mayor paseando por l’Énova | PERALES IBORRA

Una señora mayor paseando por l’Énova | PERALES IBORRA

El alcalde de l’Enova, Tomás Peris, y muchos de sus paisanos se han declarado indignados por el cierre del único centro de atención sanitaria del pueblo sin consulta previa. La Dirección de Atención Primaria del departamento de Salud de Xàtiva-Ontinyent ordenó paralizar el servicio que presta el consultorio desde el 15 de julio hasta el 23 de agosto un día antes, vía teléfono y con un cartel informativo.

El alcalde considera que el área de salud tomó una medida «precipitada» que amenaza la salud de la población. Después de más de un año sin servicio (solo ofrecía asistencia telefónica), ahora les dejan sin atención médica durante dos meses críticos. El alcalde advierte que las vacunaciones no van a sufrir retrasos, porque antes ya tenían que ir a la Pobla Llarga para recibir su dosis, y protesta ante la desigualdad que provoca la medida «teniendo en cuenta que las poblaciones colindantes a la nuestra no se verán afectadas por la falta de personal sanitario en los meses de verano», precisa Peris. El primer edil ha redactado una carta exigiendo un cambio.

Tomás Peris considera que los habitantes del municipio tienen el derecho a recibir la misma asistencia que los vecinos de Manuel o Rafelguaraf. Para ello, incide en la situación demográfica, «más aún cuando la población de l’Énova está envejecida, la mayoría tiene más de 65 años y le resulta difícil e incómodo el desplazamiento a centros de salud de otras poblaciones», sentencia en el informe.

Como propuesta alternativa a la «drástica postura adoptada», el alcalde plantea que cada día de la semana se desplace a l’Ènova un facultativo de cada uno de los municipios limítrofes. «Así al menos tres o cuatro días a la semana l’Ènova tendría asistencia médica». Considera que las otras poblaciones se hubieran quedado sin esta asistencia «únicamente» un día a la semana. Los alcaldes de estos municipios no se han pronunciado al respecto.

El ayuntamiento se encuentra a la espera de una respuesta de la Conselleria de Sanitat al entender que su solicitud es «justa y equitativa». También se declara abierto a otras alternativas, pero se reafirma en la necesidad de contar con un médico. El cierre de centros de salud es una medida que se extiende entre los gobiernos de diferentes autonomías y supone un riesgo porque los municipios con escasos habitantes -940 en este caso- suelen contar con una población envejecida.

Primer incidente con una persona de edad avanzada

La brigada de mantenimiento tuvo que trasladar en su vehículo de urgencia esta semana a una jubilada hasta el centro sanitario de la Pobla Llarga, porque nadie más la podía asistir. La situación sociosanitaria y las elevadas temperaturas suponen un especial riesgo para las personas que superan los 70 años. L’Énova cuenta con una población que requiere mayor atención sanitaria. Sin embargo, su único centro ha cerrado y en una semana ya ha habido un incidente.

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