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La fuga del toro que fue acribillado a tiros se salda con una multa de 3.000 €

La Comisión Taurina de Algemesí admite su responsabilidad ante el Servicio de Espectáculos del Consell y abona la sanción para pasar página

Un novillo se escapa y siembra el pánico en Algemesí

Casi dos años después, el episodio de la fuga del novillo que fue acribillado a tiros tras escaparse de la plaza de toros de Algemesí se da por concluido con el pago de una multa de 3.000 euros por una infracción de la norma relativa a espectáculos taurinos.

La Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales detalló a Levante-EMV que, hace unos días, recibió la notificación firmada por el jefe del Servicio de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas en la que confirmaba que ya se había producido una resolución sancionadora al considerar que se había cometido una infracción del artículo 51.7 Ley 14/2010, de 3 de diciembre, de Espectáculos valenciana, que versa sobre las condiciones de seguridad y sanidad. Fuentes municipales corroboraron ayer esta versión y cifraron la multa a la Comisión Taurina de Algemesí en 6.000 euros, que se habrían quedado en solo 3.000 por el pronto pago de la sanción económica impuesta.

Según explicó el propio colectivo animalista, el 12 de mayo de este año, los organizadores reconocieron su responsabilidad para que, más de un mes después, el Servicio de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Generalitat aceptase «la asunción de responsabilidad del interesado». El documento también reconoce que se efectuó el ingreso de la multa correspondiente.

«Lo importante para nosotros es que, ateniéndonos a lo notificado, por escrito, por el jefe del Servicio de Espectáculos Públicos, el presunto infractor ha reconocido su responsabilidad», manifestó al respecto el colectivo animalista nacional, que fue el que denunció los hechos. Por su parte, los aficionados taurinos de Algemesí tendrán la satisfacción de que la multa no supondrá un lastre para la organización de los festejos taurinos, que, si bien este año se suspenderán por segunda ocasión consecutiva por la Covid, tendrán continuidad.

Última feria

El suceso se produjo en septiembre de 2019, durante los últimos festejos taurinos que se han podido celebrar. Un novillo de la ganadería de Alejandro Talavante logró abrir la puerta que conecta la plaza de toros con los corrales. El animal se escapó de los toriles junto a un cabestro después de protagonizar una accidentada novillada en el coso taurino de la localidad, donde se había comportado de manera muy agresiva -atacó a los cabestros y corneó a un novillero-, debido a un problema de visión. En su huida, el novillo y el cabestro dejaron tres heridos: uno de ellos fue embestido y acabó en el hospital y los otros dos sufrieron lesiones tratando de esquivarlos. El embestido, según pudo saberse a los pocos días, se rompió tres vértebras aunque se apiadó del final que había tenido el toro al reconocer que no tenía culpa de sus hechos.

Tras su huida, y con varios intentos policiales por acorralar al animal, el toro se alejó del centro de la ciudad y llegó a las afueras, concretamente junto al cauce del río Magre. Finalmente, fue abatido con más de veinte tiros de pistola. Las autoridades municipales calificaron, en su momento, de una actuación rápida ante una situación de peligro para la ciudadanía. Asimismo, defendieron que el cuerpo policial no dispone de armamento especializado por lo que se requirieron varios disparos de la pistola reglamentaria para reducir a un toro de varios centenares de kilos.

El desenlace del astado generó un gran revuelo, especialmente entre los colectivos animalistas, que denunciaron los hechos al considerarlos «una salvajada». No obstante, ahora se cierra finalmente el episodio con un final en el que lo que se ha evaluado es el protocolo de seguridad seguido durante los festejos y que, debido a un fallo, propició que el animal se escapase.

Los animalistas reclaman el uso de dardos anestésicos

La Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales insistió, tras conocer el alcance de la sación, en que se debe modificar la normativa taurina sectorial para que durante los «bous al carrer» y otros festejos que incluyan toros se haga uso de dardos anestésicos. Algo que evitaría que se repitiesen episodios como el de Algemesí. Asimismo, animó a dar una nueva vida a los toros: «Es hora de dejar de manipular y utilizar a estos animales, y dejarlos en paz, en reservas naturales donde el creciente turismo ecológico pueda admirarlos en la inmensidad de los campos, y no en un coso taurino ni en las calles, acosados por el gentío vociferante. Ha llegado el momento de dar, también, un valor moral y ético de superior rango, a los animales no humanos, ampliando sus derechos y reconociendo sus intereses, entre los que se encuentra su derecho a no ser torturados ni a ser utilizados como objetos de diversión».

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