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Solo el 12 % de los contratos son para menores de 30 años

La pandemia ahonda en la precariedad laboral de los jóvenes, que durante el último año y medio apenas han tenido oportunidades mientras que las existentes son ahora en condiciones peores

asdasdasdasdasdkjsaldas lkajd lkajda lkadas lkasd alskdas | FRANCISCO CALABUIG

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El mercado laboral de la Ribera excluye a los jóvenes. Y la pandemia agrava su situación. Los últimos datos conocidos sobre ocupación juvenil en la Ribera muestran un panorama, como poco, complicado. Solo el 12 % de los trabajadores afiliados a la Seguridad Social a la conclusión del segundo trimestre de 2021 era menor de 30 años, una cifra que se ha reducido si se compara con la misma época del año de 2019, antes de que el coronavirus sacudiese a la sociedad, aunque va en aumento. A esta circunstancia hay que sumarle unas condiciones de precariedad que dificultan el acceso a una vida digna. En palabras del secretario general de UGT en la comarca, Raül Roselló, «los jóvenes han sufridos dos veces la crisis sanitaria».

Según el Portal Estadístic de la Generalitat Valenciana, hay 12.352 personas en la comarca que trabajan y cotizan con una edad comprendida entre los 16 y los 29 años. El colectivo joven representa únicamente el 12,57 % del total de empleos regulares. El grueso de afiliados, por contra, se encuentra en la franja de 40 a 54 años, cuyos integrantes concentran el 46,25 % de los contratos laborales. Si se compara el dato con el volumen poblacional, el resultado tampoco es favorable ya que implica que solo tres de cada diez jóvenes tiene un trabajo. No obstante, esta estadística no discrimina entre aquellos que todavía estudian y los que buscan de forma activa un puesto de trabajo.

Con todo, el panorama para muchos jóvenes es francamente desolador y se ha agravado en el último año y medio. Más de uno observa, con frustración, cómo sus padres, a su edad, ya tenían una vivienda en propiedad, un vehículo e hijos. Sobre este aspecto, se estima que cuatro de cada cinco menores de treinta años no pueden comprarse una casa. Ni siquiera alquilarla. Las nuevas generaciones están marcadas por la escasez de oportunidades laborales. Y, cuando estas aparecen, son precarias.

«La precariedad y las peores condiciones de trabajo tienen rostro de mujer y de joven. En el caso de los jóvenes, han sufrido, por partida doble, la crisis del coronavirus. Primero, por el bloqueo que han padecido para acceder al mercado laboral. Luego, porque la parálisis económica se ha utilizado como excusa para menoscabar sus derechos», explica Roselló.

El líder comarcal de UGT sostiene que, al menos en lo que a oportunidades se refiere, la reactivación del sector hostelero a las puertas de la campaña estival ha permitido maquillar un dato que llegó a ser peor no hace mucho. «Antes de la pandemia, el porcentaje de afiliación de menores de treinta años representaba el 13 %, aunque durante la crisis sanitaria llegó a caer al 10,73 %. Ahora, los jóvenes han tenido la posibilidad de incorporarse al mercado laboral con trabajos temporales en el sector de la hostelería», expone Roselló al respecto.

Asimismo, subraya las dificultades que ha tenido, últimamente, este grupo de la población: «Desde que estalló la pandemia, los datos mensuales del paro mostraban incrementos sistemáticos en el denominado grupo sin actividad económica anterior, al que pertenecen los jóvenes, más importantes que en el resto de la población. Esto quiere decir que se intentaban incorporar pero tenían bloqueado el acceso».

El flotador del verano

La tendencia se ha revertido a las puertas del verano, aunque no supone una victoria completa para el sector juvenil, que se ve acosado por la precariedad de los puestos de empleo a los que tiene acceso. «Un sector que absorve buena parte de la mano de obra juvenil es la hosteleria, sobre todo en este época del año. Pero su reactivación se ha traducido en unas peores condiciones laborales. Ahora, una persona tiene que trabajar sesenta horas a la semana para conseguir un sueldo similar al de hace cinco años con una jornada normal. Todos entendemos la dificultad que han sufrido las empresas, pero no pueden equilibrar el resultado de sus cuentas a través de expoliar derechos laborales. La pandemia no puede ser una excusa», indica el líder sindical.

La estadística sobre trabajadores inscritos en la Seguridad Social también pone de manifiesto un ligero descenso con respecto al primer trimestre del año. Un dato que, no obstante, se enmarca dentro de los ciclos habituales del mercado laboral de la comarca, que fluctúa según la campaña agrícola. Al cierre de junio, se contabilizaron 98.259, algo menos de los 100.453 con los que concluyó 2020. No obstante, el dato supone un incremento si se compara con el mismo periodo del año anterior, en el que estaban dados de alta 95.934 trabajadores.

Crecen las empresas hasta niveles previos a la crisis del coronavirus

El segundo trimestre de 2021 se saldó en la comarca con un mayor número de empresas. De hecho, el dato se podría comparar con los registros previos a la pandemia. Al cierre de junio, la Seguridad Social contabilizaba en la Ribera 7.968 mercantiles activas, la mejor cifra desde el mismo periodo de 2019, en el que se contabilizaron 8.226 (dato más elevado desde la crisis económica). Se experimenta, de ese modo, un crecimiento con respecto al primer trimestre de este año, pero también en la comparativa interanual. A la conclusión de marzo existían 7.694 negocios inscritos y a la de junio de 2020, 7.839.

El crecimiento entre trimestres fue del 3,5 %, aunque resultó mayor en la Ribera Baixa que en la Alta (8,9 % frente a 1,3 %). En el primer caso, crecieron un 15 % las empresas dedicadas a la agricultura y algo más de un 10 % las dedicadas al sector servicios, aunque también aumentaron las del de la construcción y el industrial. En la Ribera Alta, sí se registró un descenso, concretamente en las mercantiles dedicadas a la agricultura, que cayeron algo más de un 3,4 % en tres meses. Por su parte, el crecimiento en el sector servicios fue ínfimo, menor al 1 %. Industrias y constructoras se incrementaron un 3,2 y un 6,3 %, respectivamente.

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