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Investigan si un cigarro del enfermo provocó el incendio del hospital de La Ribera

El herido había abandonado horas antes la UCI tras ser sometido a una intervención quirúrgica

Los vehículos de bomberos, el martes en el hospital. | CONSORCI

Los vehículos de bomberos, el martes en el hospital. | CONSORCI

La policía científica inspeccionó ayer con meticulosidad la habitación de la quinta planta en la que se declaró un incendio a última hora de la tarde del martes en busca de pruebas que confirmen si un cigarro encendido por el propio paciente originó el fuego. Fuentes policiales y laborales aseguraron ayer que esa la principal hipótesis que se baraja, dado que el enfermo, que había superado unas horas antes una intervención quirúrgica, presentaba quemaduras en el cuerpo al haberse prendido la bata y parte del colchón de la cama en la que descansaba. En ese momento estaba solo en la estancia. Ayer seguía ingresado en la Unidad de Quemados de La Fe, al que fue trasladado tras someterse a las primeras curas en el departamento de Urgencias del hospital alzireño.

Un celador fue quien primero se percató de que el fuego se localizaba en la bata y la cama y dio la voz de alarma. El herido fue rescatado de inmediato y trasladado a Urgencias. La rápida intervención de la Policía Local, de agentes de la Policía Nacional y de profesionales del parque comarcal de bomberos evitó que el siniestro tuviera peores consecuencias.

El herido, un alzireño que ronda los 68 años, está ingresado en La Fe, donde su pronóstico es «reservado», según el parte oficial. El martes había salido de la UCI de Alzira tras ser sometido a una operación quirúrgica y, tras constatarse su evolución positiva, se le trasladó a la quinta planta para completar su convalecencia. Algunas fuentes aseguran que, a última hora de la tarde, más relajado, decidió fumarse un cigarrillo.

El humo obligó a desalojar parte de las habitaciones de la quinta planta para ventilarlas y limpiarlas. Los pacientes fueron reubicados unas horas a otras habitaciones hasta que pudieron regresar a sus camas pasadas las diez y media de la noche. La normalidad era ayer absoluta en el área de hospitalización, con la única salvedad del habitáculo en el que se declaró el fuego, que había sido precintado para preservar la investigación policial.

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