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La JLF confía en celebrar las fallas en Alzira pese al recelo de Salud Pública

El presidente de la entidad pide un voto de confianza a la sociedad, asume que habrá restricciones, pero defiende que la reactivación de los sectores vinculados a la fiesta es necesaria

La última «mascletà» de las fallas alzireñas se celebró hace casi dos años y medio. | PASCUAL FANDOS

La última «mascletà» de las fallas alzireñas se celebró hace casi dos años y medio. | PASCUAL FANDOS

Con prudencia, pero ilusión, afronta la Junta Local Fallera de Alzira las semanas que quedan hasta retomar los festejos josefinos. Pero sobre todo hasta que la Conselleria de Sanitat marque el camino a seguir. Pese a que el área de Salud Pública de la ciudad ya se ha mostrado recelosa a la celebración de las Fallas en septiembre, ya que en estos momentos la incidencia de contagios de Covid es todavía muy elevada, el presidente de la junta, Jaume Bohigues, se mostraba ayer optimista: «En siete o diez días puede producirse un descenso importante», aventuró ayer a Levante-EMV.

Bohigues reconoció ser consciente de que el colectivo fallero centrará todas las miradas: «Sabemos que vamos a ser unos conejillos de indias pero, para nosotros, poder celebrar las Fallas en septiembre es muy importante, porque de ellas dependerán también las de 2022». En ese sentido, también destacó la importancia de relanzar los sectores laborales vinculados a la tradición josefina. «Se ha reactivado prácticamente todo, ya es hora de que también lo hagan carpinteros, artistas, indumentaristas, floristas, pirotécnicos, etc.», adujo.

El presidente de las fallas alzireñas rechazó la etiqueta de «imprudencia» que le atribuye un sector de la sociedad, entre el que se encuentran algunos sanitarios. «¿Realizar las fallas puede ser una imprudencia? Respeto a las autoridades sanitarias, por supuesto, pero no lo comparto. Al menos no lo es más que hacer conciertos de miles de personas o que se produzcan botellones todos los fines de semana. Esto no deja de ser una prueba más para intentar convivir con esta enfermedad», argumentó.

La evolución de la pandemia dictará el destino de las Fallas. El 16 de agosto es la fecha en la que, presumiblemente, se conocerá qué ocurre. «Esperaremos a lo que diga la consellera de Sanitat, que es quien manda en este asunto. Queda casi un mes por delante y en cuestión de siete o diez días puede dar un vuelco y se reducen los contagios. A mediados de agosto, seguramente, nos dirán si podemos o no y en qué condiciones», manifestó Bohigues, que añadió a continuación: «El mundo fallero se ha comportado desde que estalló la pandemia y lo seguirá haciendo. Esta situación nos ha demostrado que las Fallas deben evolucionar y para disfrutarlas deberán ser distintas, pero buscaremos el equilibrio entre nuestros actos tradicionales y las normas que existan».

Avance de la vacunación

Por último, Bohigues reclamó un voto de confianza a la sociedad. «Creemos que podemos celebrar las Fallas con toda la precaución que sea necesaria. Desde luego, vamos a poner todos los medios que estén a nuestro alcance para evitar que se produzcan contagios porque lo último que queremos es que la gente enferme. Si pasa algo, es porque tenía que pasar, pero nunca porque no nos hayamos esforzado por evitarlo. Además, hay que tener en cuenta que, si todo avanza según lo previsto, para entonces ya contaremos con el 70 % de la población vacunada», concluyó.

Un programa pendiente de la normativa, pero con limitaciones de aforo aseguradas

La celebración de las Fallas en septiembre nada tendrá que ver con un marzo habitual, sobre todo porque tan solo nueve de las treinta y cinco comisiones de Alzira manifestaron su intención de plantar un monumento. No obstante, el programa de actos previsto también está pendiente de la decisión que se tome en las próximas semanas para adaptarse a él. Lo que, desde luego, se da por seguro es que uno de los principales condicionantes será el de las limitaciones de afluencia de público. «Todavía está por ver, pero resulta evidente que todo estará regido por un aforo limitado. Si una ‘mascletà’ podía reunir a cinco mil personas y ahora solo pueden ser mil quinientas, así será», explicó el presidente de la Junta Local Fallera de Alzira, Jaume Bohigues, que prosiguió: «Si en un casal acostumbraba a tener cien personas, ahora, a lo mejor, solo podrá tener cien. Cada comisión contará con un fallero Covid formado en prevención de riesgos de Covid para garantizar la seguridad».

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