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Salom confía en captar fondos para Aguas Vivas y la estación agraria

Carcaixent pide que los fondos de los presupuestos participativos se redistribuyan para cubrir todas las demandas

Claustro del monasterio, en una imagen de archivo. | VICENT M. PASTOR

«Ha sido una grata sorpresa», reconoció ayer el alcalde de Carcaixent, Paco Salom, sobre la inclusión de la compra y reforma del monasterio de Aguas Vivas en el listado definitivo de proyectos que se someten a votación dentro de los presupuestos participativos del Consell. Con todo, se espera que esto no lastre a las otras inversiones que han pasado el corte y, finalmente, todas se puedan llevar a cabo el próximo año.

Pese a que el gobierno autonómico ha mostrado su predisposición a gastar cada céntimo destinado a las cuentas participativas y a intentar desarrollar todos los proyectos que se han cosiderado viables. Con todo, a nadie se le escapa que los fondos asignados, en principio, a la Ribera (también a las comarcas del Túria aunque ninguna de sus propuestas ha logrado el apoyo popular suficiente) se quedan cortos. Los seis proyectos que han pasado de fase requerirían una inversión aproximada de quince millones de euros, cinco más de los previstos para dicha demarcación.

«Para nosotros sería un dilema, ya que queremos que se recupere el monasterio pero también sería muy importante la implantación del centro de capacitación agraria y ganadera en la estación experimental. Una inversión resulta importante a nivel patrimonial y la otra, anivel económico y social», manifestó Salom, que prosiguió: «Es la ciudadanía la que debe elegir ahora, pero sería una pena que no se realizasen todas las inversiones. Si fuera necesario, que se redistribuya la finanaciación, ya que las propuestas de algunos territorios se quedan por debajo de la dotación prevista».

Según los técnicos del Consell, comprar y rehabilitar el monasterio de Aguas Vivas supondría una inversión de diez millones. La cantidad prevista para todas las inversiones propuestas y respaldadas en las comarcas del Xúquer y el Túria. Con todo, el mero hecho de superar esta parte del proceso ya ha supuesto una victoria moral. «Era algo que no esperábamos, pero los ayuntamientos que estamos vinculados al monasterio estamos encantados con esta inclusión. Sobre todo por el hecho de que se ponga un precio y se pretenda asumir todo, la compra y la rehabilitación», expresó el alcalde de Carcaixent.

En caso de concretarse, se pondría fin a un periodo de degradación que ha llevado al monasterio, declarado BIC, a un estado ruinoso. Durante los últimos años, de hecho, ha sido fruto de numerosos actos vandálicos e, incluso, de intentos de expolio.

La propuesta ciudadana, que se puede votar en el portal de participación de la Generalitat, demanda que el monasterio se aproveche como un espacio cultural y medioambiental.

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