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Cuarenta años de docencia, pero más de un siglo de arraigo en Cullera

El colegio de los maristas abrió sus puertas en septiembre de 1981 con más de 300 alumnos en la segunda etapa de la orden en la ciudad

Cuarenta años de docencia, pero más de un siglo de arraigo en Cullera |

Este año se cumplen cuatro décadas del que fue el primer curso académico en el colegio San Vicente Ferrer de los Hermanos Mayoristas de Cullera. Un 6 de septiembre de 1981, a las 9,00 horas, se reunía por primera vez el claustro de la escuela. Tan solo unos días después, el 14 de septiembre de 1981, abría sus puertas para iniciar las clases. Un hito histórico para la localidad ya que se daba respuesta a la necesidad de nuevas plazas educativas y se ampliaba, además, la oferta académica. Cuarenta años después el centro cuenta con una notoria relevancia en el campo de la enseñanza, pero también en otras facetas de la sociedad cullerense como, por ejemplo, la deportiva.

Cuarenta años de docencia, pero más de un siglo de arraigo en Cullera |

El origen del centro se remonta, incluso, varias décadas atrás de que abriese sus puertas. Se halla en el deseo de dos familias con recursos de la ciudad. La entidad titular del centro es la fundación benéfico-docente Ferrer-Carbonell, que encomendó la dirección pedagógica al Instituto de los Hermanos Maristas para que desempeñaran su misión con su estilo educativo propio. Por un lado, se encontraba Francisco Carbonell, que falleció en 1921. En su testamento estableció que su patrimonio se debía destinar a constituir una fundación benéfica «para dar instrucción a niños pobres la población». El documento también especificaba que la dirección debía encomendarse a dicha orden. No obstante, se esperó hasta la muerte de su mujer, en 1950, para iniciar la tramitación. También entraba en juego Vicenta Ferrer, fallecida en 1933, cuya herencia también establecía que sus bienes se debían dedicar a la beneficiencia y escolarización con los valores de la religión católica siempre presentes.

Cuarenta años de docencia, pero más de un siglo de arraigo en Cullera | LEVANTE-EMV

Escritura de compromiso

Debido a que la cuantía de las rentas era insuficiente para construir el edificio necesario para atender a la educación de los niños, comenzaron una serie de gestiones entre los patronos de ambas fundaciones para coordinar sus esfuerzos y conseguir el fin análogo de las mismas. Como varios de ellos no residían en Cullera, las gestiones duraron varios años, lográndose al final coordinar ambas fundaciones, otorgándose el 27 de septiembre de 1961 la oportuna escritura de compromiso. Con todo, la tramitación y la construcción del colegio se demorarían otras dos décadas más.

El colegio San Vicente Ferrer inició su primer curso con ocho profesores. Como personal de servicio, se contratan dos señoras para la limpieza, un administrador y un capellán, Manuel Camarasa. Los estudios que se impartían eran los programas del Ciclo Inicial y de Educación General Básica. El primer director del colegio fue Ignacio Ucar Ursúa. El hermano provincial de entonces, Víctor García, le dio carta de obediencia el 15 de agosto de 1981. Un total de 335 alumnos son los que iniciaron su escolarización en aquel primer año.

Su labor social y educativa durante estos cuarenta años ha sido ejemplar. Tanto es así, que el 3 de febrero de 2017 el pleno del ayuntamiento acordó, por unanimidad, otorgar al centro el escudo de oro de la ciudad, su máximo reconocimiento. Un trabajo que no cesa y que llena de satisfacción a quienes lo realizan. «Celebramos esta efeméride con la alegría de ser hoy los protagonistas del sueño de Marcelino Champagnat», destaca al respecto el director del colegio, Rafael Formentín.

Principios del siglo XX

La congregación de los Hermanos Maristas ha estado presente en Cullera en dos etapas distintas. Una se remonta a principios del pasado siglo mientras que la segunda es la iniciada en los ochenta y que se prolonga hasta la actualidad.

Los conocedores de la orden consideran que la fecha más probable de la visita de los primeros hermanos Maristas a la localidad se remonta al año 1903. Por aquella época, era párroco de Cullera Juan Bautista Escrivá, mientras que los pioneros Maristas fueron los hermanos Ambrosio y Remigio. Su estancia también estuvo ligada a la educación, ya que impartían clases en las dependencias de la parroquia de los Santos Juanes, concretamente en un edificio aledaño a la propia iglesia.

La segunda etapa compienza con la petición que realizó la fundación Ferrer-Carbonell, que tras alcanzar su acuerdo en 1961 propuso a la orden de los Hermanos Maristas hacerse cargo del colegio que pretenden construir. Estos respondieron afirmativamente el 12 de marzo de 1969. Las condiciones del acuerdo quedaron establecidas en un documento que firmó el hermano superior provincial, David Sebastián.

Imágenes para el recuerdo. Miles de niños han estudiado en el colegio de los Maristas en sus cuarenta años de historia en la ciudad. 1 En 2017, el centro obtuvo escudo de oro de la ciudad coincidiendo con el 200 aniversario de la fundación de la orden.

2 Alumnos de sexto en una imagen de 1977. Al fondo, el castillo. 3 Creadores del grupo de antiguos alumnos en una imagen tomada a las puertas del centro.

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