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El gobierno alzireño cerrará a final de año el Mercat semivacío

Los lunes solo hay una tienda abierta

El Mercat de la Vila, con la mayoría de locales cerrados por falta de concesionarios, en una imagen visible durante años. | VICENT M. PASTOR

El Mercat de la Vila, con la mayoría de locales cerrados por falta de concesionarios, en una imagen visible durante años. | VICENT M. PASTOR

El Mercat Municipal de Alzira, hoy ubicado en un bajo comercial que ofrece una desoladora imagen con la mayoría de puestos cerrados, está a punto de perecer. El gobierno municipal ha acordado poner fin a una lenta agonía que se arrastra durante décadas. La decisión se comunicó ayer y los cuatro comerciantes que mantenían abiertas sus paradas, en la mayoría de los casos solo unos días a la semana, reaccionaron con indignación. El ayuntamiento no renovará la concesión, que expira el 26 de diciembre, y aprovechará el inmueble para trasladar allí algunos servicios municipales como la Oficina de Atenció Ciutadana (PROP), la de Habitatge, y la Regidoria de Sanitat.

La pasión que sienten muchas ciudades por su mercado tradicional no se reproduce en Alzira desde hace demasiados años. A diferencia de otros municipios que promovieron un bello edificio modernista para albergar las paradas, Alzira mantuvo bastante más tiempo del necesario su precaria ubicación junto a las viejas murallas en un espacio que ni siquiera estaba techado. La llegada de la democracia a los ayuntamientos propició su traslado a un nuevo edificio justo cuando las grandes superficies comerciales comenzaban a abrirse paso. El cambio de hábitos de consumo, la jubilación de muchos de los tenderos y el paulatino fallecimiento de las clientas más fieles provocaron un goteo de cierres que se agravó al trasladar el mercado a su actual ubicación.

La mudanza se retrasó muchos meses y resultó letal. No era el lugar idóneo y la oferta cayó en picado. Desde entonces, se han puesto en marcha muchas iniciativas para promocionarlo. Ni los incentivos comerciales (campañas publicitarias, sorteos de regalos o de viajes) ni los económicos (rebajas o eliminación de los precios de alquiler de los locales) han conseguido revitalizar el ahora denominado Mercat de la Vila. La apertura de dos nuevos supermercados a apenas un centenar de metros y las sucesivas renuncias a la concesión de algunos inquilinos han acabado colocándole la puntilla.

De los trece locales disponibles inicialmente hoy solo quedan cuatro: una tienda de fiambres que solo abre dos días a la semana, un negocio pastelero que ha logrado consolidarse, un tienda de comida vegana que tampoco ofrece un servicio permanente por falta de clientes y una parada de agricultura vegana que solo abre una jornada semanal, según la información facilitada por el ayuntamiento. El mercado se completa con un servicio de bar. Y no hay más.

La última iniciativa municipal, promovida a finales de 2020, fue trasladar allí las dependencias de la Oficina Municipal de Información al Consumidor para promover un mayor flujo de usuarios que ayudara a promocionar el recinto, pero tampoco ha aportado grandes avances. En esas condiciones, el bipartito municipal (la suma de los concejales de Compromís y el PSPV) ha decidido cerrarlo definitivamente. Una vez se apruebe en la sesión plenaria del próximo miércoles, se abrirá un plazo de alegaciones, que serán contestadas, aunque la decisión de finiquitarlo «es firme».

Pascual: «Todos hemos intentado reflotarlo, pero no se ha conseguido»

«Las sucesivas corporaciones municipales han intentado reflotar el mercado, porque la voluntad de todos era sacarlo adelante, pero no se ha conseguido y se aprovechará el final de la concesión para no renovar los contratos, dado que el ayuntamiento necesita el espacio para alojar dependencias administrativas», alegó ayer el concejal Fernando Pascual, al ser preguntado por los motivos del cierre. El edil asegura «sentir profundamente» la decepción de los actuales inquilinos, aunque defiende que ya no quedan argumentos para «aguantar más tiempo esa situación cuando los lunes solo hay una parada abierta». El líder local de Ciudadanos, Miguel Vidal, criticó ayer que la gestión del bipartito «haya matado el Mercado engañando con falsas esperanzas» a los autónomos» y cree «problemas donde no los había».

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