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El público sostiene el MIM

«Ha sido la edición más difícil y ambiciosa por las circunstancias que la rodeaban»

El público asiste a una de las representaciones con los Molíns del Passiego como telón de fondo. | LEVANTE-EMV

El público asiste a una de las representaciones con los Molíns del Passiego como telón de fondo. | LEVANTE-EMV

La 31 edición de la Mostra Internacional de MIM a Sueca (MIM) bajó el telón después de cinco días del mejor mimo, danza, teatro visual, máscaras, acrobacias, malabares, pantomima contemporánea, circo y clown, con una acogida entre el público que pone una vez más de manifiesto la buena salud, creativa y artística, de un teatro que bebe de la gestualidad.

El público sostiene el MIM

«Ha sido, sin lugar a dudas, la edición más difícil y ambiciosa por todas las circunstancias que lo rodeaban. Hemos tenido dos años de mucho trabajo, con cambios y reformulaciones continuas para adaptarnos y recibir a compañías y público», afirma Joan Santacreu, director del MIM.

Pero hay cosas que no las cambia ni una pandemia y una de las más importantes es la respuesta del público, fiel ya durante más de tres décadas al considerado como uno de los mejores festivales de teatro gestual de Europa. La dirección contabilizaba, al cierre del festival, un porcentaje de ocupación global del 97% del aforo permitido. «Completamos esta edición exhaustos porque hemos tenido más condicionantes que nunca y la adaptación que hemos tenido que hacer ha comportado un esfuerzo extraordinario. Pero también la completamos con la mejor de las satisfacciones por comprobar que nada detiene al MIM, que el público ha respondido con una paciencia que nunca podremos agradecer suficientemente, y con una gran sonrisa por haber podido volver a ver los espacios de Sueca llenos de gente que ha vuelto a reír y a emocionarse con espectáculos de primer nivel. Los espectadores han sido muy respetuosos, han seguido todas las indicaciones y han cumplido con las obligadas medidas. Gracias a actuaciones de este estilo, la cultura está más viva que nunca», indica Santacreu.

Múltiples espectáculos y espacios

Tras la suspensión de la Mostra que iba a celebrarse el 2020 por la pandemia y después de muchos meses de trabajo, el reto de llevar a cabo un festival que vive buena parte de su programa en la calle se convirtió en un hándicap ya que cada año miles de personas se desplazan hasta la capital de la Ribera Baixa para disfrutar de las propuestas que se presentan en los diversos espacios. Por eso, la dirección optó en esta ocasión por multiplicar los espectáculos de los cinco días de festival y por sumar nuevos «mim-espacios» que repetirán en ediciones venideras. En este sentido, hasta 13 fueron los lugares acondicionados para las diferentes actuaciones. Es el caso de los Molins del Passiego, infraestructura que acogió durante cuatro días «Migrare» de la Cia. Maduixa, sorprendió con su encanto a los espectadores.

Ha sido un MIM diferente para la organización y para los espectadores, pero se ha vuelto a vivir la magia del festival en Sueca. Miles de personas asistieron a las 55 representaciones que las 26 compañías ofrecieron durante las cinco intensas jornadas de la 31 Mostra Internacional de Mim a Sueca. En este periodo se pudo disfrutar de 14 estrenos -4 absolutos y 10 en la Comunitat Valenciana- y 13 espectáculos gratuitos de teatro de calle. El festival continúa marcando tendencia por todos los detalles que lo rodean y por la pasión que transmiten los espectadores a todos los artistas que participan. «Nos emociona ver que para Sueca el festival de MIM es un orgullo y que toda la ciudad abandera y apoya siempre a la cita cultural más esperada del año», explica el director de la Mostra.

Por su parte, el concejal de Cultura, Vladimir Micó, subrayó que el resultado de todo el trabajo había sido «espectacular». «Es un orgullo ver la implicación de tanta gente y saber que mientras el MIM no esté politizado y sea responsabilidad de todo un pueblo continuará teniendo el éxito asegurado». Santacreu agradeció «el gran esfuerzo del Ayuntamiento de Sueca, que no dudó en ningún momento en multiplicar esfuerzos y sumar personal e infraestructuras para que las condiciones fueran las idóneas en el tiempo y las circunstancias que estamos viviendo».

Muchas veces la opinión del público respecto de los directores de grandes eventos se aleja mucho de la realidad. Una tormenta de verano de esas que pasan prácticamente en un suspiro dejó anegado el recinto de la representación momentos antes de que comenzara el espectáculo y cuando todo el mundo pensaba que se iba a suspender, surgió una figura arriba del escenario, escondida detrás de la mascarilla y en el más completo de los anonimatos, que escoba en mano, se disponía a retirar el agua y advertir a los presentes de que la función iba a continuar. Esa figura no era otra que la del propio director de la Mostra Internacional de MIM de Sueca, Joan Santacreu, a quién siguieron todos los voluntarios para que la representación continuará.

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