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El círculo de Podemos es cada vez más estrecho en La Ribera

La formación morada no logra salir de la insignificancia política más allá de Alberic, Alginet y Sollana, donde concentra sus solo 4 concejales «No se ha trabajado igual de bien a nivel nacional que en los pueblos»

asdasdasdasdasdkjsaldas lkajd lkajda lkadas lkasd alskdas | NOMBRE FEQWIEOTÓGRAFO

Podemos lo tenía todo para triunfar, pero fue incapaz de trasladar el descontento popular que le encumbró y le abrió el acceso al Congreso de los Diputados a los ayuntamientos. Ese ha sido siempre su punto flaco. El éxito logrado en los procesos electorales a nivel nacional y autonómico no se ha replicado a escala local, salvo contadas excepciones. Ninguna de ellas en la Ribera. La formación morada atraviesa una época de crisis interna. Y también de tiranteces con sus socios de gobierno en el Consell, inmerso en la negociación de los presupuestos del año que viene. En los pueblos, sin embargo, la batalla es otra: la de armar formaciones sólidas que mejoren los paupérrimos resultados de los últimos comicios.

«Hay que hacer autocrítica porque es evidente que no se ha trabajado igual de bien a nivel nacional o autonómico que en los municipios», reconoce Alfonso Martínez, uno de los dos concejales que la marca morada obtuvo en Alberic, en coalición, eso sí, con IXA. Uno de sus problemas ha sido, precisamente, la falta de una estructura consolidada tanto a nivel comarcal como local.

El de Alberic fue el mejor resultado que obtuvo Podemos en la Ribera, donde sus siglas naufragaron. En las dos convocatorias de elecciones generales, Podemos superó los veinte mil votos en la comarca. En los comicios locales tan solo aglutinó tres mil. Esto le valió para lograr cuatro ediles. Los mencionados, en Alberic; un tercero, en Alginet y un cuarto, en Sollana. En las grandes ciudades, el electorado no confió ni en las siglas ni en los candidatos presentados. En Carcaixent solo cosechó 421 votos (4,25 % del total) y fue el partido con menos apoyo. Obtuvo sufragios similares en Alzira, localidad con el doble de población, por lo que sus 446 votos representaron únicamente el 2,12 % de los emitidos. También sobrepasó, por poco, los cuatrocientos en Sueca (2,91%). En Cullera solo consiguió 146 (1,39 %) y en Algemesí, 115 (0,85%).

Recuperar el terreno perdido

«Esperábamos sacar resultados mejores, pero lo cierto es que está costando mucho recuperar el terreno perdido. El año 2015 era el momento ideal para aprovechar el tirón de la marca, pero no se quiso presentar en elecciones locales», lamentó Martínez, que añadió: «Además, tampoco nos ha ayudado la gran cantidad de etiquetas negativas que se nos han atribuido de forma inmerecida. Ni somos terroristas, ni nos comemos a nadie, ni nada que se le parezca».

Regreso de las asambleas

La formación de Alberic, al menos, se hace escuchar en los plenos y plantea propuestas. Otras parecen desaparecidas en combate. El partido de Alzira tiene poca o nula presencia en el debate público desde que se quedase muy lejos de entrar a formar parte de la corporación municipal. En sus redes sociales, por ejemplo, tan solo comparte publicaciones oficiales o de ámbito nacional y autonómico.

Con todo, espera recuperar protagonismo en breve para no volver a perder en la carrera electoral de aquí a menos de dos años. «Estamos recomponiendo la formación. Tenemos mucha militancia que espera que nos activemos, pero como formación asamblearia nos hemos visto muy afectados por la pandemia. Poco a poco recuperaremos las reuniones y trabajaremos para trasladar la importancia que Podemos tiene a nivel nacional a los pueblos», asegura al respecto el portavoz municipal, Juan Tamajón.

Quien ya no estará al frente de la lista electoral de Podemos en Alzira es Paco Gimeno, el candidato a la alcaldía en los comicios de 2019. «Mi tiempo en primera línea de la política ya ha pasado, pero voy a ayudar al partido en este proceso de renovación. Queremos que la gente joven recoja el relevo», sostiene. Para Gimeno, una parte del proyecto de futuro pasa por «reconstruir puentes» con Izquierda Unida y evitar la competencia entre los dos partidos.

«Ambas formaciones podemos ir de la mano, sobre todo a nivel municipal. Podría parecer que a escala nacional es donde existen más diferencias, pero se han llegado a acuerdos. En equipo podemos hacer mucho más, pero hace falta dejar de lado los personalismos», comenta al respecto Alfonso Martínez. No obstante, esto no se dio en las elecciones locales de 2019. Donde IU y Podemos concurrieron por separado en la gran mayoría de municipios. Afortunadamente para la primera de ellas, cuenta con un amplio apoyo social en diversos pueblos de la Ribera Baixa, donde ostenta, incluso, más de una alcaldía.

Las siglas de Izquierda Unida gozan de una mayor historia y trayectoria. Sin embargo, los mejores resultados electorales a nivel nacional como marca independiente se remontan a la época de Julio Anguita. Por contra, en sus primeras elecciones Podemos recabó el 20 % de los sufragios y alcanzó los 69 diputados. Experiencia frente a la capacidad de capitalizar el descontento ciudadano. Dos cualidades que, de haberse complementado, podrían haber deparado unos resultados mejores a una y otra formación. De su capacidad de entendimiento podría depender la continuidad de las mayorías progresistas en los principales ayuntamientos de la comarca.

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