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Carcaixent se harta del deficiente servicio ferroviario y exige inversiones

Unanimidad para reclamar al gobierno más personal, mejores infraestructuras y mantenimiento

Dos viajeras aguardan la llegada del convoy en la estación de Renfe de Carcaixent. | V. M. PASTOR

Hartazgo unánime en Carcaixent ante el deficiente servicio ferroviario que supone la red de Cercanías. El hemiciclo al completo reclamó, en el último pleno, una mayor inversión estatal con la que convertirlo en un medio de transporte digno.

Las averías, los retrasos, las cancelaciones y otros tantos problemas se han convertido en el día a día de muchos usuarios de este servicio de Renfe. Lo que debería ser una excepción se ha convertido prácticamente en una norma. Algo que resulta inconcebible en la sociedad actual. Al mismo tiempo que se reclama un mayor uso del transporte público para cuidar del planeta, este supone una opción que, a la postre, no resulta ni atractiva ni práctica.

Pese a que el Consell ha manifestado su intención de hacerse cargo del servicio, por ahora es responsabilidad del Estado. A él se dirigió el consistorio carcaixentí, que reclamó una serie de mejoras que nunca llegan. Para hartazgo de la población.

En ese sentido, el pleno reclamó, de forma unánime, que se priorice la inversión en las líneas de Cercanías para ofrecer un servicio de transporte de calidad. En ese sentido, se apeló a la necesidad de «dotar unas partidas presupuestarias suficientes para recuperar las inversiones que se han escatimado durante años».

Reducción de precios

El consistorio reclamó una mejora amplia del servicio. Desde recursos a nivel de personal como de infraestructuras. Del mismo modo, se hizo hincapié en la necesidad de incrementar los trabajos de mantenimiento. Se abogó, asimismo, por electrificar todas las líneas, doblar aquellas que lo necesiten y ampliar otras para que potenciar las conexiones entre ciudades y zonas con alta densidad de población.

Otro de los aspectos en los que estuvieron de acuerdo todas las formaciones tiene que ver con la economía de los usuarios. Por ello, se instó al Ministerio de Fomento a reducir el precio de todos los títulos de transporte. Asimismo, se reclamó por la ampliación del periodo de vigencia de los abonos de diez viajes (de un mes a un año). Por último, se subrayó la necesidad de crear nuevas modalidades de billetes que se adapten mejor a las necesidades de aquellos que se desplazan diariamente por motivos laborales o educativos.

Comunicación con los usuarios

El alcalde de la ciudad, Paco Salom, recordó ayer que, hace más de dos años, se reunieron diferentes representantes políticos de las localidades por las que discurre la línea C-2 a raíz del malestar generalizado que provoca el deficiente servicio ferroviario. En ella se solicitó una reunión en la que participasen las administraciones local, autonómica y estatal, «pero nunca se ha producido», lamentó Salom.

A las reclamaciones ya mencionadas se añadieron otras como la de mantener abiertos los tornos de validación de billetes en horas punta para evitar aglomeraciones y agilizar la circulación de los viajeros, la eliminación de las barreras arquitectónicas que todavía persistan o mejorar la comunicación con los usuarios (sobre todo en caso de incidencias).

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