El acuerdo de colaboración firmado entre las cooperativas de Alginet y Benifaió podría incluir nuevos socios en los próximos meses. Todos los indicios existentes apuntan hacia esta dirección, tal y como confirmó ayer Jesús Tortosa, presidente de la Cooperativa Hortofrutícola del Campo (Cohoca): «Es cierto que existen dos cooperativas interesadas y que ya se han pronunciado a favor de unir fuerzas».

Por el momento, tanto Tortosa como Enrique González, presidente de la Cooperativa Agrícola de Alginet (COAGRI), coinciden en que lo más importante del acuerdo es «haber dado el primer paso» para una futura fusión de las cooperativas. Además, estos meses en los que ambas coporaciones trabajarán codo con codo, servirán de baremo para evaluar los posibles beneficios del pacto, pudiendo precipitar la entrada de otras cooperativas que aún se mantienen al margen si los resultados resultan positivos.

La unión es el futuro

«Ese sería el objetivo final, llegar a tener solo un interlocutor entre los productores y los compradores», afirmó ayer Jesús Tortosa. El presidente de Cohoca hizo hincapié en la evolución natural del sector agrícola hacia la fusión empresarial, con el objetivo de reducir costes, unificar las estrategias de producción e intentar mejorar la rentabilidad del trabajo. «Lo más importante es que cuanto más grande se hacen las cooperativas se ha demostrado que mejor funcionan, ya que hacen falta menos interlocutores», matizó Enrique González.

El futuro de las cooperativas agrícolas y hortofrutículas de la Ribera se encamina de forma cada vez más evidente a la fusión como garantía de supervivencia.

Los presidentes de las cooperativas de Alginet y Benifaió prevén que el acuerdo de colaboración firmado el pasado 8 de octubre tiene como objetivo final la creación de una única organización que se encargue de, administrar y dirigir cada uno de los procesos empresariales del sector.

Todos los pasos que se han producido hasta hora se encaminan en este sentido. A finales de agosto las cooperativas del Marquesat- Llombai, Alfarp y Catadau- reactivaron las conversaciones para intentar llegar a un principio de acuerdo para fusionarse, en el que también se adentró Real.

A principios del mismo mes, los socios de las cooperativas de l’Alcúdia refrendaban la absorción de la cooperativa de Benimodo, en búsqueda de alianzas para alcanzar una mayor competitividad.

Ahora ha llegado el turno de Coagri y Cohoca. Si la colaboración entre ambos aporta resultados positivos cuantificables, el éxito de la iniciativa podría dinamizar y agilizar alguno de los procesos de concentración empresarial que aún no se han producido por falta de certezas.

Necesidad de cambios

«En los inicios de la creación de las cooperativas, su organización estaba pensada para que en cada pueblo hubiese una. Ahora esto es impensable», remarcó ayer el presidente de Coagri. No obstante, la voz más crítica fue la de Tortosa, que no tuvo reparos en afirmar que el camino que se estaba siguiendo hasta ahora no era el correcto. «El modelo actual ha sido un auténtico y puro fracaso del sector. No hemos sido capaces de de estar a la altura de las expectativas», sentenció el presidente de Cohoca.

El sector lleva tiempo alertando de la importancia de unir esfuerzos, pero las principales discrepancias siempre se encuentran en la falta de entendimiento entre cooperativas y comerciales.