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El ascensor de otro bloque de pisos sociales de Alzira lleva averiado diez meses

La falta del servicio provoca numerosos problemas de movilidad a una residente enferma que lleva un mes encerrada en su casa

La entrada del bloque de viviendas sociales del número 29 de la calle Sueca de Alzira | LEVANTE EMV

Diez meses. Ese es el tiempo que lleva parcialmente averiado uno de los ascensores del bloque de viviendas sociales situado en el número 29 de la calle Sueca de Alzira. La falta del servicio afecta especialmente a Dolores, vecina de la séptima planta del edificio, que tiene problemas de salud y no ha podido salir a la calle en el último mes. Y no es la única que sufre problemas de movilidad entre el vecindario.

Andrea Núñez, presidenta de la comunidad de vecinos, intenta arreglar la situación, pero se ve impotente. «La falta de interés por parte de la empresa de ascensores es lo más preocupante. Yo solo quiero encontrar una solución para la comunidad», relató ayer Andrea, que insistió en que les estaban privando de un derecho fundamental.

«Llevo diez meses llamándoles y solo recibo excusas, información vacía o incluso no me responden. Ya no sé qué hacer», deplora la presidenta de la comunidad. El bloque de viviendas alberga una gran cantidad de familias y consta de tres zonas claramente diferenciadas con un total de ocho alturas.

A día de hoy, el ascensor que ofrece «servicio» a los vecinos de la escalera número 1 está parcialmente averiado y los residentes se ven obligados a vivir situaciones rocambolescas para subir a sus casas cargados con las bolsas de la compra, las bombonas de butano o el carrito de los hijos.

Actualmente las personas que habitan los pisos situados a mayor altura se ven obligadas a subir hasta la azotea por uno de los dos ascensores situados en las otras zonas del edificio, cruzar la larga terraza y posteriormente bajar por la escalera para entrar en sus casas. Un proceso que han tenido que repetir una y otra vez en los últimos diez meses.

No es la primera vez

El pasado 2 de octubre este periódico se hizo eco de la situación de José Pepiol, vecino del mismo bloque de viviendas sociales que llevaba cuatro semanas aislado en su casa por la misma razón: el ascensor estaba averiado.

Al día siguiente, la empresa de ascensores arregló el desperfecto y el anciano de 84 años, que se movía en silla de ruedas, pudo salir a la calle después de un largo tiempo de espera.

En ese momento, tal y como afirma Andrea Núñez, los técnicos de la misma compañía les prometieron que iban a arreglar las averías de su ascensor. Por el momento, la espera continua.

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