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La alzireña Encarna Fernández conquista las 100 millas valencianas

La atleta completa la exigente prueba como la mejor veterana y segunda en la general

La alzireña Encarna Fernández. | LEVANTE-EMV

La alzireña Encarna Fernández Galdón ha cerrado su temporada deportiva completando las 100 millas valencianas. 171,473 kilómetros por los que recorrió el Rincón de Ademuz en 40 horas, 36 minutos y 34 segundos. La prueba tenía 7.000 metros de desnivel positivo y gusta a los corredores porque es la única con diferentes tipos de terreno. Encarna partió desde la Plaza de la Villa de Castielfabib para bajar al río Ebrón. Cruzó el Turia y fue alcanzando cimas como el Cerro Calderón (1.838 m), Tortajada (1.517 m) o La Cruz de los Tres Reinos (1.560 m) –donde confluyen la Comunitat Valenciana, Aragón y Catalunya. La ribereña fue la mejor veterana y segunda en la general.

Aunque no le consuela, se ha quitado en parte el pesar por no haber podido acabar el Tor des Géants, su prueba soñada en la que debía recorrer 330 kilómetros (200 millas) en los Alpes italianos y franceses por el valle de Aosta. La ribereña se tuvo que retirar después de 75 horas en los que recorrió 183 km. con un desnivel acumulado de 16.000 metros positivos. «Tenía mucha ilusión porque es la madre de todas las carreras y está perfectamente señalizada», explica. Partió con muy buenas sensaciones para coronar el col Haut Pas, a 2.857 metros de altura y ya con 3.300 de desnivel positivo. Sin embargo, ya en el kilómetro 31 empezó a tener problemas estomacales que le hacían imposible comer y beber y, al contrario, vomitar. Sacando fuerzas de donde no tenía coronó el col Crossties a 2.829 metros de altitud. La carrera constante a unos 3.000 metros era una complicación añadida. Descendió hasta la primera base de vida, la de Valgrisenche, a 1.800 metros, en el kilómetro 54, a la que llegó dos horas antes de lo previsto. Aunque tenían hasta dos horas para dormir, solo pudo hacerlo durante 30 minutos y volvió a devolver por enésima vez lo poco que había comido. Para intentar recuperarse esperó dos horas para volver a salir y únicamente pudo tomar caldo, verduras y dos limones para intentar arreglar su estómago.

Recuperación

Superó el famoso col Losson en la helada noche entre el segundo y tercer día de carrera. «Llegué a pensar que necesitaría la asistencia del helicóptero», rememora. Curiosamente, tras tanto sufrimiento, a partir del kilómetro 125 empezó a sentirse mejor. «Decidí cambiar la alimentación, los geles por frutas y disfruté en las 35 horas siguientes». Llegó al col Finestra di Champorcher (2.827 m), ya sin problemas estomacales. Aunque físicamente iba a más, el tiempo perdido previamente le hizo llegar muy justa al corte en el refugio Coda (km 174). En una bajada muy técnica le sorprendió una tormenta que le hizo resbalar y le provocó algunas caídas. Pese a no parar de correr, once minutos de exceso le separaron de llegar a tiempo al siguiente corte, en el refugio Barma. «Aunque iba tan justa de tiempo, quería pasar esos cortes porque los últimos cien quilómetros los conocía mejor por haberlos recorrido en otras pruebas», indicó. «Volví con muchas enseñanzas de lo que he de hacer mejor y no hacer en una próxima edición», concluyó.

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