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Una factura de 26.687 contagios y 368 víctimas

La pandemia remite en la Ribera tras superar tres virulentas oleadas durante el año marcado entre los puentes de octubre de 2020 y 2021

Dos colas de vehículos aguardan las pruebas PCR tras un brote, en una imagen de archivo. | VICENT M. PASTOR

Los dos últimos puentes entre el Día de la Comunitat Valenciana y el de la Hispanidad marcan un antes y un después en la evolución de la pandemia. Para bien y para mal. El de hace un año provocó que se disparase la incidencia de contagios de Covid sin que llegase a contraerse antes de la Navidad. Los siguientes meses se tiñeron de negro. Pero el vivido hace escasas fechas se vislumbra como el principio del fin. La llegada de la acuñada como «nueva normalidad», con celebración de fiestas multitudinarias inclusive, permite a la población respirar con mucha más tranquilidad.

Es cierto que el virus no ha desaparecido por completo. Y actuar como si así fuese podría tener consecuencias negativas en la salud pública. Pero también lo es que el coronavirus no entraña el mismo peligro para la población que hace un año. Por aquella época, la sociedad encaraba con cierta ilusión el futuro tras pasar por el encierro y por un verano relativamente tranquilo e ilusionante. El pensamiento de que se podía convivir con la Covid cobraba fuerza. Pero la situación empeoró de forma progresiva como no se había visto antes.

La Ribera llegó al puente de octubre de 2020 tras haberse registrado 2.215 contagios y 54 defunciones. A las puertas de la Navidad, los positivos habían crecido hasta los 8.297 y la cifra de fallecidos se incrementó hasta los 107. Este mero aumento ya podría parecer significativo, pues en poco más de dos meses se había multiplicado casi por cuatro el número de enfermos y se duplicó el de víctimas mortales. Pero lo que llegó después de celebrar las fiestas no fue, precisamente, alegría. El coronavirus se propagó a un ritmo endiablado. En un periodo de tiempo similar, se notificaron 14.721 nuevos contagios y 251 muertes. Solo durante el mes de enero se produjeron casi tantas defunciones como en el resto de meses anteriores. En las semanas más duras, se podían llegar a producir alrededor de cinco óbitos diarios de media. Esos catorce mil positivos representan el 50,58 % del total registrado en la comarca. Cifras que sitúan dichos meses como el periodo más aciago de la pandemia.

Vino entonces un segundo periodo de esperanza. Aunque la primera dosis de la vacuna contra la Covid que se inyectó en la comarca se administró el 30 de diciembre, su escasez provocó un lento proceso de inoculación durante los primeros meses del año, en los que se protegió a personas mayores y sectores esenciales de la sociedad. Hubo que esperar hasta abril para que el Casal Fester de Alzira iniciase la vacunación masiva y varias semanas hasta que se sumaron una decena de puntos más repartidos por la Ribera. El ritmo de contagios se mantuvo en cifras reducidas, aunque bajas.

Menor mortalidad

Al menos hasta que se desató el último repunte de contagios, la llamada «ola joven» ya que fue el sector de la población más afectado por el virus. La supresión de la obligatoriedad de usar mascarilla al aire libre coincidió con el fin de curso y las vacaciones de verano. Y los contagios se dispararon de nuevo. Durante los meses de verano se produjeron más de cinco mil casos, es decir, el 17,6 % de los casos totales. No obstante, el efecto de la vacunación en la población quedó de sobra demostrado ya que la letalidad del virus fue menor al producirse 25 defunciones. La comparación de los datos así lo demuestra: mientras que durante la oleada posterior a la celebración de la Navidad fallecieron el 1,7 % de las personas contagias, en la estival la cifra se redujo hasta el 0,48%. Es decir, 3,5 veces menos.

De ese modo, entre ambos puentes, la pandemia ha dejado un saldo de 26.687 personas infectadas por la Covid y 368 víctimas mortales. Es el balance de todo un año, desde el momento en el que el virus se desbocó por primera vez tras el confinamiento hasta ahora, con aproximadamente el 90 % de la población vacunada. Llegados a este punto, se cuentan los días que quedan hasta que el coronavirus deje de ser una preocupación. Es el deseo de toda la sociedad. Es lo que se merece después de tantos meses de esfuerzo y sufrimiento.

Càrcer y Antella, las más afectadas por casos y muertes

La pandemia ha afectado de forma irregular a los vecinos de la Ribera. Unos municipios se han visto más diezmados que otros. Aunque las cifras de contagios y defunciones son mayores en las ciudades más pobladas, si se tiene en consideración el volumen de su censo existen pequeñas localidades que cuentan con una incidencia vírica superior. Los ejemplos más claros son Càrcer y Antella. La primera de ellas ha registrado 433 contagios en total, lo que supone el 23,7 de sus habitantes. En el caso de la segunda, aunque solo se han detectado 51 casos entre sus vecinos, cinco de ellos perdieron la vida (todos ellos en la primera ola). Es decir, el 9,8 % de los afectados. A nivel comarcal, los más de 26.000 contagios detectados sobre un censo que supera ligeramente los 300.000 habitantes representa el 9,61 % de la población total. La cifra de fallecidos en la Ribera ha alcanzado, hasta el momento, las 422 personas. Esto supone que el virus ha acabado con la vida del 1,45 % de los que se han visto afectados por la Covid.

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