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"Estamos dispuestos a renunciar a la herencia de mi padre para zanjar la deuda de la pantanada"

Una familia de Alzira recibe a las puertas de la efeméride el fallo que le condena a pagar al ICO el crédito que solicitaron el progenitor y un socio, ambos fallecidos, que se ha duplicado con los intereses

Vista de la plaza del Reino de Alzira al bajar las aguas en 1982. exposición aigua, fang i dolor

El aniversario de la pantanada de Tous ha sido este año especialmente doloroso para una familia de Alzira que el 20 de octubre de 1982 vio como se inundaba tanto su vivienda como su negocio. Si solo observar fotografías de la ciudad anegada por el agua o el barro «remueve todo el sufrimiento vivido» hace 39 años, en esta ocasión, una reciente sentencia del juzgado de primera instancia número 2 de Alzira que atiende la demanda del Instituto de Crédito Oficial (ICO) e impone la obligación de pagar un préstamo que su padre y un socio solicitaron en el año 1983 para reactivar un negocio, más los intereses, añade un punto de amargura, indignación e impotencia.

«He estado tres noches sin dormir, llorando, porque no entiendo nada. Nos planteamos renunciar a la herencia de mi padre aunque signifique perderlo todo, porque la deuda se ha duplicado con los intereses y la sentencia va contra los herederos y ahí vamos todos, yo, mi hermano, mis hijas y hasta mis sobrinos pequeños», relata esta alcireña que prefiere mantener el anonimato.

La familia descarta recurrir el fallo de primera instancia para no generar más gastos y ante las escasas perspectivas de dar un vuelco al caso a la vista de que todas las resoluciones conocidas de la Audiencia de València fallan a favor del ICO.

El préstamo que su padre y un socio, fallecidos en 2005 y 2015 respectivamente, contrataron para reactivar el negocio común era de 3.200.000 pesetas, algo más de 19.000 euros, mientras que el fallo eleva a 38.404 euros la cantidad que tienen que devolver al ICO, más un 7 % de interés anual en la medida que se demore la liquidación.

Son muchas las dudas que asaltan a esta damnificada por la rotura de la presa de Tous que, a bote pronto, considera que la forma de zanjar la deuda es buscar la fórmula que permita renunciar a la herencia, aunque fuentes consultadas apuntan que difícilmente es una solución ya que la renuncia de un heredero propicia que el legado pase a la siguiente generación.

Por un lado, asume que existe una deuda que creía condonada, aunque señala que se quedó «traspuesta» cuando vio que la sentencia carga toda el importe en los herederos de solo una de las familias que concertaron el crédito. «Cuando se lo comenté al hijo del socio de mi padre se puso a llorar», señala, mientras comenta que incluso él ha mostrado su disposición a pagar.

Por otra parte, no entiende cómo se ha llegado a este extremo cuando el socio de su padre le entregó en 2010 una carta del ICO en la que comunicaba que se condonaban los préstamos a aquellos afectados cuyos ingresos mensuales fueran de menos de mil euros. Según detalla, su padre en esa fecha «ya estaba enterrado, por lo que no tenía nada» mientras que la pensión de su madre, que también firmó el crédito, ni entonces ni ahora a los 84 años alcanza esa cantidad. «Yo quité mucho barro en 1982 y sufrí mucho. Ni yo ni mi hermano ni mis hijas ni mis sobrinos pedimos el préstamo, lo he removido todo para que se condonara pero toda la deuda es para nosotros, no lo entiendo y esa es mi indignación», incidió.

El salón de plenos del Ayuntamiento de Beneixida acoge mañana, viernes, la presentación de un libro «Centre Habitare» y una exposición que recuerda la tragedia vivida en la pantanada de Tous justo cuando se celebra el 39 aniversario de las inundaciones que asolaron la comarca de la Ribera.

El libro recoge el trabajo realizado en los últimos años por el centro de interpretación y búsqueda del hábitat Habitare, situado en el pueblo viejo de Beneixida, a través de una iniciativa multidisciplinar que ha coordinado el artista Rafael Tormo y en la que han participado vecinos del municipio, así como diversas instituciones y universidades para analizar el impacto sobre la identidad como pueblo que tuvo la pantanada y las medidas que se adoptaron a posteriori como el traslado de dos localidades.

El proyecto Centre Habitare es la primera piedra para empezar a generar conocimiento compartido para reflexionar sobre el hábitat y cómo este ha evolucionado partiendo de un ejemplo drástico como el de Beneixida, que como la vecina Gavarda vivió un traslado del pueblo tras las inundaciones de 1982, para analizar como tanto Beneixida como el resto de pueblos afectados por aquella catástrofe se levantaron y cual ha sido el peaje que han tenido que pagar ante la reestructuración del espacio.

El centro de interpretación Habitare quiere ayudar a construir una red para compatir espacios y recursos con otras localidades, asociaciones e instituciones y trabajar en la recuperación y transformación de la memoria olvidada, el hábitat contemporáneo y el patrimonio.

Una exposición y un libro recuerdan la tragedia en Beneixida

El proyecto analiza cómo se levantaron los pueblos afectados y cómo afectó la catástrofe al hábitat

r.a. Alzira

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