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El sector crítico, a punto de tomar el control de la Societat Musical d’Alzira

La candidatura disidente se asegura la victoria en la asamblea de mañana tras la renuncia de la actual directiva a presentar batalla

Camilo Mascarell. | VICENT M. PASTOR

El sector crítico con la gestión de la Societat Musical d’Alzira tiene vía libre para controlar más de la mitad de la junta, ya que la suya será la única candidatura que se presentará a la renovación parcial en la asamblea ordinaria de mañana tras la renuncia de la actual directiva a plantear batalla. Esta nueva configuración le podría permitir, incluso, tomar el control de la sociedad.

La junta directiva anunció ayer que había tomado la decisión de renunciar a presentar una candidatura al proceso de renovación parcial que se producirá en la asamblea ordinaria de mañana. A su juicio, esta era la mejor opción para empezar a cerrar heridas tras meses de crisis interna: «Esta decisión, muy meditada, se ha tomado después de mantener conversaciones con la única candidatura registrada hasta la fecha. Con ello se busca el consenso para evitar una mayor fractura en la primera entidad cultural de la ciudad de Alzira y conseguir que la banda sinfónica vuelva a funcionar como antaño», alegó.

De ese modo, la lista de diez músicos y socios que encabezan Loreto Petit y Marta Nadal será la única que se podrá votar en la asamblea de mañana. A partir de entonces, el sector crítico tendría la posibilidad de conformar una mayoría en el seno de la junta pese a que está compuesta por veintiuna personas. Según diversas fuentes internas de la Societat Musical d’Alzira consultadas por Levante-EMV, el presidente, Camilo Mascarell,se quedaría contra las cuerdas ya que no ejerce un control absoluto sobre los once cargos que no se renuevan, lo que desequilibra la balanza de poder en su contra. Se abriría, pues, la puerta a plantear un proceso extraordinario que, como ansía un considerable número de socios, permita un cambio total en todos los puestos de dirección de la entidad, entre ellos el de Mascarell.

Aunque el presidente ha ofrecido consenso y exhibe ahora un talante más conciliador, parece poco probable que tanto él como su círculo de mayor confianza convivan de forma cordial con aquellos que abiertamente han reclamado una renovación total de los órganos de poder tras criticar duramente la gestión realizada por la actual directiva. Las reuniones para calmar los ánimos de los últimos meses son un claro ejemplo de la falta de entendimiento entre dos posturas que se tornaron irreconciliables a medida que la crisis se recrudecía.

De hecho, la candidata a la vicepresidencia ya confirmó a este periódico, hace escasas fechas, que la intención de su grupo era la de mantener la voluntad de los alrededor de doscientos socios que reclamaron con sus firmas (impugnadas por la junta, que consideró muchas de ellas irregulares) que reclamaron un nuevo proceso participativo con el que renovar la directiva al completo. Es decir, el sector crítico no se conformaba con esta convocatoria ordinaria, aunque veía en ella la oportunidad de forzar lo que hasta ahora no había podido.

Más de un millar de socios de la entidad están llamados a participar mañana, en el Gran Teatre, en una asamblea que se presume como el principio del fin del conflicto, ya que tras ella cambiarán las mayorías de poder.

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