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Alzira se reencuentra con el pintor del mural desaparecido

El MUMA incorpora a una exposición sobre Manuel Silvestre un lienzo con el diseño de un ángel que formó parte de la pintura que cubría el presbiterio de la capilla del asilo de Santa Teresa

Mural que se pintó en la capilla del asilo Santa Teresa de Jornet que desapareció hace ya varios años. | LEVANTE-EMV

El Museu Municipal d’Alzira (MUMA) acoge una amplia colección de las obras del artista valenciano Manuel Silvestre Visa. A ella se ha incorporado un lienzo que da fe de la existencia sobre una pintura mural que se realizó en la capilla del asilo de Santa Teresa de Jornet y que no ha llegado a nuestros días. La pieza, que muestra un ángel y sirvió a Silvestre como ejercicio de estilo para posteriormente aplicarlo al mural, vuelve a mostrarse al público después de pasar unos años en las dependencias municipales.

Lienzo preparatorio con uno de los ángeles. | LEVANTE-EMV

Manuel Silvestre viajó a Alzira en tren, desde Valencia, en el verano de 1974 para iniciar un encargo de gran transcendencia: una pintura mural para el presbiterio de la capilla del Asilo de Santa Teresa de Jornet. Esta se llevó a cabo sobre un muro apaisado y elevado a unos cuatro metros del nivel del suelo. En la composición central quedaría representada la Mare de Déu dels Desamparats -único elemento que debía aparecer por expresa voluntad de la comunidad-. A cada uno de los dos lados aparecían varios ángeles y todo ello sobre un fondo neocubista luminoso y lleno de colorido, procurando que las formas y los ritmos de la composición se ajustaran a las marcadas por la arquitectura de la moderna capilla, siempre siguiendo el asesoramiento y consejo de su profesor, Ximo Michavila. Se elaboró un boceto a escala para lograr el visto bueno del proyecto por parte de la comunidad religiosa.

Durante la realización de esta obra, que duró casi dos meses, Manuel requirió la ayuda de dos compañeros de Bellas Artes y siempre contó con la supervisión de Michavila, que fue a visitarlo a pie de obra. Hasta las propias monjas les facilitaron un dormitorio para no tener que desplazarse cada día desde Valencia.La pintura se realizó directamente sobre el muro mediante las novedosa técnica, en aquellos momentos, de la pintura acrílica a base de agua, con un pequeño inconveniente dadas las fuertes temperaturas de aquellos meses -junio y julio- que hacían que las paletas se secaran con rapidez, debido a la proximidad al techo de la iglesia.

Muchos años después, me encontré con Manuel Silvestre en la Casa de Cultura de Xàtiva, en una exposición del amigo común, Rafael Gómez Aranda. Allí surgió el tema del mural y yo, que había sido alumno de Manolo en su clase de serigrafía en la Facultad de Bellas Artes, que había visitado el asilo y que no había visto ningún mural, le informé por primera vez de su desaparición. Manuel se quedó extrañado y le comenté que seguiría con mis indagaciones. Nadie sabía nada.

Sin rastro

Manuel se prestó a buscar el boceto o material preparatorio de aquel mural pero, por desgracia, en su estudio de Godella había sufrido una inundación y había perdido todo rastro de aquel material. El único trabajo preparatorio que se conservaba era un cuadro de 122 por 137 centímetros que representa a uno de los ángeles, pintado con la misma técnica que el mural y que sirvió a Silvestre como ejercicio de estilo para posteriormente aplicarlo a la gran pintura mural. Este cuadro se salvó porque fue regalado a unos amigos personales, la familia Traver-Pelayo de Paterna.

El mural ya ha pasado a la historia, pero sí podemos y tenemos que dejar constancia a las futuras generaciones, mediante este lienzo, que aquella pintura existió en nuestra ciudad. Las cosas no salen como uno quiere, y es por eso que otra vez nos vemos en el punto de partida para cerrar este círculo. De nuevo, el lienzo del ángel vuelve a mostrarse en público después de unos años a las dependencias municipales. Ahora sí que parece que es la definitiva, el MUMA, recibirá la donación de esta pintura para agrandar el catálogo de sus fondos.

La exposición en el MUMA sobre Manuel Silvestre lleva por nombre «Del pigment al paper». Se trata de una selección de piezas a través de algunas de sus series en las que ha trabajado en los últimos 18 años de su periplo creativo.

El propio título encierra una acción o tránsito que pasa por dos elementos técnicos, el pigmento y el papel: El pigmento como parte inseparable de la pintura y el papel tomado, no como soporte, sino como elemento consustancial y constructivo de la propia obra, utilizando el recurso del collage, técnica creada por los artistas del movimiento cubista Braque y Picasso.

Si la fuerza cromática es el común denominador en cada uno de los cuadros, son otros muchos elementos gráficos e iconográficos que transitan por las superficies de todos ellos. En los momentos pictóricos, éstos se hacen más evidentes, en ocasiones se entremezclan y difuminan entre las capas de color o por la yuxtaposición de veladuras. En los momentos collage, cobran protagonismo los papeles, papeles previamente coloreados o estampados por el propio autor, con abundantes colores, letras, tramas, etc. con los que posteriormente recrea las composiciones, encolando en el soporte del cuadro los fragmentos a los que da forma mediante el estilete o la tijera -en una clara referencia a la espontánea forma de trabajo de Matisse.

Obras que van del pigmento al papel

La exposición reúne una selección de piezas realizadas por el autor en sus últimos 18 años

F.Piera. alzira

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