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El exceso de palomas en el centro de Alzira ya preocupa al ayuntamiento

El gobierno ve como opción más viable para desplazarlas crear un refugio en una zona elevada fuera del pueblo, aunque alerta de que «no es fácil»

Numerosas palomas en la zona de juegos infantiles de la plaza, en una foto del mes de agosto. | EMMA SANCHIS

El debate sobre la molesta sobrepoblación de palomas que afecta al centro urbano de Alzira, en particular a la plaza Mayor y su entorno, llegará mañana al pleno de la corporación con la propuesta del Partido Popular que reclama al gobierno municipal la adopción de medidas de control que frenen la reproducción de estas aves y su dispersión «a zonas naturales».

Los populares no dudan en señalar que se trata de una plaga que representa una amenaza para la salud pública ya que, según advierte la propuesta firmada por la edil Luisa Castells, los excrementos de las palomas generan una situación insalubre que puede transmitir tanto infecciones respiratorias como del sistema nervioso central, por lo que la propuesta también reclama como medida de prevención que se intensifique la limpieza de las zonas con mayor presencia de palomas -la plaza Mayor, la calle Hort dels Frares hasta el centro de salud y la calle Escuelas Pías- para eliminar los excrementos y evitar que las personas que residen o transitan por estas vías inhalen el polvo que producen estas deposiciones. Los populares también reclaman que se decrete de forma tajante la prohibición de alimentar a estas palomas urbanas, que se posan con total descaro en las terrazas de los bares de la plaza Mayor, un aspecto que ya regula la ordenanza municipal, responde la concejal de Salud y Bienestar Animal, Gemma Alós, mientras recuerda que la Policía Local incluso ha impuesto sanciones por esta práctica.

Alós señala que precisamente esa costumbre de algunas personas de alimentar a las palomas en la plaza es uno de los factores que ha favorecido su proliferación y defiende que el gobierno municipal ha analizado diferentes alternativas y tras recabar la opinión de la asociación de colombicultores considera que «la opción más viable» es habilitar un espacio fuera del casco urbano que permita desplazarlas aunque, advierte la edil, «no es fácil».

«No se puede hablar de plaga»

«Como saben que aquí tienen comida, la población de palomas que había en otras zonas de la ciudad se ha concentrado en la plaza y cuando no les dan comida van a la terrazas de los bares o a las papeleras. Los colombicultores proponen soluciones como encontrar un lugar en alto, no demasiado cerca del casco urbano, pero encontrar el lugar adecuado no es tan fácil y hay que tener en cuenta que alguien tendría que hacerse cargo», incidió Alós. La concejal asegura que, pese a que la población es abundante, técnicamente no se considera plaga, lo que limita las posibilidades de actuación.

La proliferación de palomas y los daños que sus excrementos estaban provocando en las antiguas Escuelas Pías que albergan la casa de la cultura, un edificio catalogado como Bien de Relevancia Local, provocaron que el ayuntamiento instalara a principios de 2018 unas redes tanto en el patio interior como en los recovecos de la fachada para evitar que estas aves se refugiaran en ellos y, a su vez, la acumulación de excrementos. La medida sirvió para proteger el inmueble, pero las palomas se mantienen en el entorno de la plaza, ofreciendo por momentos imágenes propias de una invasión, especialmente durante el verano como ya informó Levante-EMV, y convirtiéndose en una molesta compañía para los clientes de las terrazas.

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