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Una merma del 40 % en la cosecha empuja al alza los precios del caqui

La necesidad de repetir tratamientos para combatir las plagas y la escasez de quilos no garantizan la rentabilidad pese a duplicarse ya la cotización

Trabajos de recolección de caquis en un campo de l’Alcúdia en la campaña pasada. | PERALES IBORRA

Una merma de más del 40 % en la cosecha como consecuencia de las tormentas de pedrisco registradas en septiembre en la Ribera y las plagas del «cotonet», la negrilla y la mancha foliar empuja al alza los precios del caqui al comienzo de la campaña hasta duplicar en algunos casos la cotización del año anterior, aunque las principales organizaciones agrarias alertan de que esta mejora no será suficiente para muchos agricultores bien porque han tenido que multiplicar los tratamientos para mantener en condiciones sus parcelas, con el consiguiente aumento de costes, bien por el elevado destrío que se genera en la recolección al descartar fruta con pequeñas marcas en la piel que no afectan a la calidad, lo que acaba lastrando las liquidaciones.

«Que el precio se haya duplicado entra dentro de lo normal si tienes en cuenta que va a haber un 45 % menos de producción, pero realmente se debería cuadruplicar. El caqui debería estar en el campo a 0,70 céntimos de euro para que el agricultor pueda seguir asumiendo el coste de producción», alerta el vicepresidente de AVA Bernardo Ferrer, mientras señala que los costes se ha multiplicado por diez por lo que augura que, pese a la mejora de precios, se van a abandonar una gran cantidad de campos.

Ferrer detalla que si hace unas semanas se cerraban acuerdos de compra a 0,27 €/kg, 30 e incluso 35, «ahora ya se está hablando de 0,45, 0,50 o 0,55 céntimos, según la fecha de recogida». El dirigente de AVA señala que la campaña ha arrancado con mucho ritmo por lo que a la recolección de fruta respecta y considera que, dada la merma estimada, el precio pueda ir en aumento a medida que pasen las semanas. «Se esta viendo que, al margen de la piedra, los campos no tienen los kilos que se esperaba y si tradicionalmente noviembre ha sido un cuello de botella en el que afloraba mucha producción, ahora puede darse la situación contraria ya que algunas zonas productoras han sufrido los efectos del pedrisco», señaló Ferrer.

El portavoz de la sectorial del caqui en la Unió de Llauradors, Eduard Esparza, también coincidió en señalar que los precios se han animado en la actual campaña ante la merma de la producción «de más del 40 %», aunque situó en 0,40 €/kg el más alto del que ha tenido conocimiento en un campo que, dijo, «era una maravilla».

Esparza recordó que el año pasado las liquidaciones medidas de las cooperativas se situaron en torno a 0,20 €/kg mientras que los comercios realizaron transacciones a 0,25 o 0,26, «que luego bajaron». El representante de la Unió recordó que en verano se realizaron tratos a 0,25 y 0,28 €/kg, «que es el caqui que se está recogiendo ahora», dijo, por lo que se mostró cauto sobre la mejora de precios y comentó que no se puede generalizar.

Por otra parte, denunció que las cadenas de alimentación presionan para ofrecer una fruta sin ningún rasguño, lo que provoca que durante la recolección se descarte como destrío una gran cantidad de kilos que, en el mejor de los casos, estimó que pueden representar un 20 %. «Quieren una perfección como si el caqui se fabricara en una máquina y eso no puede ser. Se tira mucho producto a tierra por pequeños defectos en la piel y aunque estemos hablando de unos pocos céntimos más, esos kilos no se pesan y el agricultor no los cobra», incidió.

Bernardo Ferrer coincidió en señalar que se está reclamando una fruta impoluta «que no existe», lo que provoca un gran desperdicio alimentario que se podría evitar. «La fruta, por su naturaleza, no es perfecta. No es tan importante el aspecto estético como el nutricional y la calidad del producto», comentó, al tiempo que lamentaba que, pese a la escasez de caqui, se ofrezca en el supermercado la fruta a 1,90 €/kg como «producto reclamo».

«No tienen sentido unos precios tan bajos, están confundiendo a alguien», indicó. Por otra parte, defendió que se trata de una campaña muy buena en calidad, aunque negativa por los kilos, y emplazó al sector a organizarse para defender el producto y a la administración a buscar soluciones para combatir las plagas.

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