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El presidente de la sociedad musical de Alzira se queda sin apenas apoyos internos

La candidatura crítica consigue diez de los dieciséis puestos de la junta y reclama la dimisión de Camilo Mascarell en la primera reunión

Grupo de socios que han entrado en la junta directiva de la entidad. | ALFONSO ROVIRA

El presidente de la Societat Musical d’Alzira, Camilo Mascarell, se ha quedado sin apenas apoyos internos tras la entrada en la junta, el pasado domingo, de los diez integrantes de la candidatura crítica. Ayer, al cierre de esta edición, se celebraba la primera reunión de la renovada directiva, en la que se reclamó la dimisión de Mascarell.

La asamblea ordinaria trató también temas relacionados con los presupuestos de la sociedad, aunque el punto más importante era el de la renovación parcial de la junta, que adquirió gran relevancia tras varios meses de crisis interna. No arrancó, sin embargo, como habrían esperado los socios, que asistieron perplejos a un hecho inaudito: presencia de seguridad privada tanto en el acceso al Gran Teatre como en su interior. Un hecho que algunos calificaron de «humillante».

La votación, al concurrir una única candidatura, se realizó a mano alzada, pese a que algunos asistentes solicitaron que fuese secreta. Pese a que se produjeron algunas abstenciones, los diez candidatos de la lista encabezada por Loreto Petit entraron a formar parte de la nueva directiva. Junto a ella se encuentran: Marta Nadal, Kevin Anaya, Elisa Garcia, Fernando Garrido, Pau Guaita, Esther Hervàs, Fernando Martínez, Fede Rocafort y Germán Tomás.

Durante la asamblea, que transcurrió en un ambiente de calma tensa, tuvieron la oportunidad de tomar la palabra y trasladar a los socios sus objetivos. «Queremos que la banda vuelva a ocupar el lugar que se merece entre las mejores de la Comunitat Valenciana. También que todas las agrupaciones crezcan a nivel social y musical. Y que los socios sientan orgullo de pertenecer a esta institución», comentaron.

Falta de comunicación

Aunque tampoco ocultaron la que ha sido su motivación principal durante este tiempo. Allí mismo reclamaron la dimisión del presidente, lo que hicieron de nuevo en la primera reunión de la junta, celebrada anoche. Al cierre de esta edición, no obstante, se desconocía si su petición obtuvo o no la respuesta deseada.

La falta de entendimiento entre ambas partes ha quedado patente a lo largo de los meses de tensiones internas que ha vivido la entidad. Ahora, sin embargo, han cambiado las tornas y Mascarell se encuentra en minoría dentro de una junta que ahora le recrimina, entre otros problemas, falta de comunicación. «Por ejemplo, hoy (por ayer) se han enviado dos correos electrónicos a los socios de la entidad en nombre de la junta, algo que los nuevos integrantes desconocíamos», lamentaron. En ese sentido, subrayaron la necesidad de ofrecer «canales de comunicación bidireccionales» así como de fomentar «una escucha activa de todos los miembros de la asociación para buscar puntos de encuentro y entendimiento».

En caso de que la dimisión no llegue, los nuevos integrantes de la junta estudiarán la situación para forzar el cambio que reclaman desde hace meses.

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