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La quinta granizada en seis meses causa daños en caquis y cítricos de Sollana

El pedrisco descarga sobre una franja de Algemesí ya castigada por otra tromba y aparece en el núcleo urbano de l’Alcúdia y en la Barraca

Granizo acumulado en un chalé del valle d’Aigües Vives. | LEVANTE-EMV

La quinta tormenta que descarga pedrisco en la Ribera en apenas seis meses -este año se han registrado episodios de granizo tanto en primavera como durante el verano y ahora en otoño- dejó el pasado fin de semana daños en caquis y cítricos en Sollana mientras otras zonas productoras se salvaban de forma milagrosa. En el caso de l’Alcúdia, porque el granizo afectó únicamente al núcleo urbano, según relató ayer el presidente de la Cooperativa Nuestra Señora del Oreto (Canso), Cirilo Arnandis, o porque, como en el caso de Algemesí, la piedra afectó a un sector del término municipal ya castigado por la granizada del pasado 20 de septiembre por lo que el presidente de la Copal, Vicente Bomboí, señaló que la incidencia será en esta ocasión «inapreciable» porque estas parcelas, principalmente cultivos de caqui, ya habían sido descartadas tras aquel siniestro que echó a perder cerca de tres millones de kilos de fruta, sobre todo caqui Persimon y algo de naranja.

La tormenta que se cruzó la Ribera a última hora de la tarde del viernes también descargó pedrisco sobre la Barraca d’Aigües Vives. En este caso, el técnico de Alzicoop, Toni Soler, señaló que se trataba de un granizo muy fino que difícilmente puede haber marcado la piel de los cítricos mientras que, por lo que respecta al caqui, indicó que las parcelas vinculadas a la cooperativa ya estaban recolectadas por lo que la producción no sufrirá merma alguna, aunque no descartó que otros campos de caqui hayan sufrido daños.

Así las cosas, el término de Sollana se presume como la principal área perjudicada por la tromba del viernes por la tarde y fuentes de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) estimaron entre un 20 y un 40 % el grado de afección, tanto en caquis como en cítricos. Con todo, si por algo se caracterizan estos fenómenos meteorológicos es por su variabilidad por lo que no se descarta que, de forma puntual, haya podido provocar también daños de consideración en otros zonas.

El presidente de la Copal explicó que, en el caso de Algemesí, la precipitación de granizo fue intermitente y se dejó ver hasta tres veces, aunque Bomboí indicó que, por fortuna, las tormentas suelen trazar un mismo recorrido cuando cruzan el término municipal -«comienzan en el Casupet, atraviesan una parte de Cotes y Pulpís en dirección a Sollana»- por lo que llueve sobre mojado en unas partidas ya arrasadas por la tromba del 20 de septiembre, la más dañina de las registradas en los últimos seis meses en la Ribera, que causó estragos en el caqui de varias localidades y, en particular, en Carlet.

Llueve sobre mojado

En una primavera especialmente lluviosa que acabó pasando factura tanto a la fruta de verano como a los cítricos por el exceso de agua se produjo el 9 de mayo una primera tormenta que descargó en la Ribera pedrisco mezclado con agua, lo que no evitó que provocara daños en la fruta de verano de una amplia franja que abarcaba áreas rurales de Llombai, Alfarp, Catadau, Carlet, Alginet o Benifaió.

A finales de agosto, el lunes 30, el pedrisco volvió a hacer acto de presencia en las localidades de Antella, Cotes, Alberic, la Pobla Llarga o Castelló, sin causar daños relevantes en el campo, aunque no había transcurrido un mes cuando, el 20 de septiembre, un tromba de pedrisco arrasaba una franja del término municipal de Carlet, así como partidas de El Marquesat y Algemesí, y se dejaba sentir incluso en Albalat de la Ribera. Cinco días después, las localidades de El Marquesat volvían a sufrir los efectos de otra tormenta más suave aunque igualmente dañina para el caqui por tratarse de una fruta muy sensible a cualquier impacto.

Todos estos episodios y los efectos de las plagas auguran una campaña de caqui más corta de lo habitual aunque tanto Cirilo Arnandis como Vicente Bomboí coincidieron ayer en señalar que, de momento, esta merma de producción no se nota en el mercado. El presidente de la Copal mostró su esperanza de que a finales de campaña esta coyuntura propicie un repunte de los precios.

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