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Els Alcalans se queda sin los humedales que mejorarían el agua del río Magro

La Universitat Politècnica traslada el proyecto que filtrará caudales depurados al considerar que las exigencias de la Epsar como titular de la planta impedían que perduraran las lagunas artificiales

Imagen del río Magro con la torre de Montroi al fondo en una imagen de archivo. | VICENT M. PASTOR

El Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la  Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV) ha descartado la depuradora de la Valls del Alcalans como campo de experiencias del proyecto Life Renaturwat, que proyectaba la creación de tres humedales artificiales que ayudarían a mejorar la calidad de los caudales que ésta aporta al Magro, al considerar que los requisitos que planteaba la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), titular de la instalación, para dar su consentimiento, impedían que el proyecto perdurara en el tiempo con el riesgo de que fuera anulado por la Comisión Europea y que la universidad tuviera que devolver la subvención concedida para su desarrollo. El instituto acaba de obtener el visto bueno para trasladar la experiencia a Carrícola y la urbanización Los Monasterios de Puzol, según ha confirmado a Levante-EMV el coordinador del programa, Miguel Martín.

El proyecto Life Renaturwat plantea el empleo conjunto de fangos deshidratados procedentes de potabilizadoras y de humedales artificiales para mejorar el tratamiento de aguas residuales urbanas y, en un principio, se fijó en la depuradora que trata las aguas de Montserrat, Montroi y Real al considerar que, desde el punto de vista demostrativo, el impacto que podría producir sobre el Magro «podía ser muy interesante», explicó Martín.

No obstante, la Epsar exigió que, finalizado el proyecto, se debía restituir la instalación a su estado original, lo que en la práctica implicaba inutilizar los tres humedales que se debían habilitar, uno de flujo vertical de cien metros cuadrados de superficie con el sustrato activo que debía operar como un tratamiento de afino de parte del efluente de la depuradora con el fin de mejorar la eliminación de nutrientes y compuestos orgánicos y dos pequeños humedales de flujo superficial que, a modo de pequeñas lagunas, debían mejorar la biodiversidad de las aguas tratadas antes de su vertido final al río Magro.

Miguel Martín señaló que, sin cuestionar los condicionantes que a partir de un momento dado estableció la Epsar como forma de proteger los bienes públicos, como coordinador de esta experiencia no podía asumirlos ya que la filosofìa de los proyectos Life es que «perduren». La UPV había solicitado, por un lado, el aporte de agua de la depuradora para alimentar los humedales y, por otro, una conexión eléctrica. La restitución al estado original conllevaba dejar sin actividad las lagunas y el IIAMA optó por buscar otros emplazamientos para poder recibir aguas de depuradora sin estas limitaciones, «sin menoscabo de que, por nuestra filosofía de exportar los proyectos, podamos volver a la Vall dels Alcalans o a otras depuradoras de la cuenca del Magro convenciendo a la Epsar de que se trata de un proyecto interesante», indicó.

«A la larga, si podemos hacerlo en otro sitio, la Administración también se va a ver beneficiada», incidió Martín, mientras señalaba que la intención es volver a hablar con la Entitat Pública de Sanejament para mostrarle los resultados de forma que esta experiencia pueda implementarse en otras depuradoras y señaló que la cuenca del Magro sigue siendo un espacio objetivo del Postlife, un proyecto concebido tras varios años de colaboración con Global Omnium Medioambiente, Emisava a través de la Cátedra Aguas de Valencia y el Ivace, con el objetivo de demostrar la eficacia del empleo de un residuo sólido procedente del proceso de potabilización de aguas para mejorar el tratamiento de aguas residuales urbanas con humedales artificiales. El proyecto, con una duración de 42 meses, cuenta con un presupuesto de 1,8 millones, de los cuales la UE financia el 55 %.

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