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El catedrático Baldó desvela tretas de los ribereños que se salvaron del nazismo

«Supieron buscar ocupaciones menos penosas al tener nociones de alemán y mostrar habilidad y astucia»

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València, Marc Baldó Lacomba, relató ayer en Alzira cómo se produjo la entrada de un importante grupo de ciudadanos de La Ribera en varios campos de concentración de la Alemania nazi. Eran «trabajadores esclavos, sometidos a torturas», y algunos de ellos establecieron estrategias para lograr la supervivencia, aunque no todos lo lograron. La mitad perecieron.

Baldó se ha dedicado durante la última década a estudiar la deportación de republicanos en los campos de concentración. Sus investigaciones e interés han dado pie a la creación de una asignatura específica sobre el Holocausto y los derechos humanos en el máster y en los estudios de fin de grado de la carrera de Historia Contemporánea.

Entre los ocho deportados alcireños se encontraba Fermín Román Hernández, nacido en 1911 y fallecido en 1985 en Viri (Francia), quién tras la guerra civil española se enroló a la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Fue apresado por los nazis y enviado a Buchenwald, donde fue torturado en 1943. Sobrevivió y se instaló en Francia, sin nacionalidad reconocida, hasta que a mediados del siglo XX la República Francesa le reconoció la nacionalidad y le agradeció su trabajo durante la resistencia. Otro alcireño, Rafael Sirera, fue deportado a Mauthausen. También sobrevivió y se instaló como apátrida en Burdeos.

Más o menos la mitad de los deportados republicanos en los campos de concentración murieron. Los que sobrevivieron lo hicieron por «buena suerte, y porque supieron buscar ocupaciones menos penosas. Los labradores de Alzira conocían el alemán y lograron evitar ser destinados a las canteras. «Saber conducir un camión, tener conocimientos de alemán o de labores administrativas, tener habilidad, pericia y astucia fueron claves para la supervivencia», explica. Fue el caso del también alcireño Bernardo Lairón, que fue encargado de un comando de trabajo.

Baldó también centró la charla de Unisocietat en el análisis de las nuevas tendencias de la historiografía que tratan de analizar el capítulo del Holocausto desde el punto de vista de la psicología social para tratar de explicar el papel de los victimarios: «¿Son unas bestias o son personas normales? Como un pueblo culto y civilizado fue capaz de aniquilar los judíos?», se pregunta el profesor. También para tratar de entender el drama de los supervivientes: «El desarraigo, la pérdida de la familia, los recuerdos del Holocausto... Generalmente, los supervivientes mueren pronto», dijo.

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