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Castelló pide que artistas locales ayuden a decorar el consistorio

Se buscan cuadros o pinturas murales que cubran las anodinas paredes blancas del edificio

Sala de plenos del Ayuntamiento de Castelló. | JOANJO PUERTOS

Cualquiera con un cierto gusto y criterio podrá dejar su huella en el Ayuntamiento de Castelló. El municipio busca el talento de artistas locales para decorar la casa consistorial, que ha quedado algo desangelada tras la última reforma. La lluvia de ideas ha comenzado.

Pasillo sin decoración del edificio consistorial. | JOANJO PUERTOS

El ayuntamiento ejecutó, hace aproximadamente un par de años, la necesaria reforma de las dependencias municipales. No obstante, dejó de lado la decoración. «En su momento pensamos en comprar algunos cuadros, pero llegó la pandemia y nos olvidamos de esta cuestión», explicó el alcalde de la localidad, Òscar Noguera, que prosiguió: «Lo cierto es que han quedado muchas paredes en blanco y, al final, consideramos la posibilidad de dar un impulso a los artistas de la localidad a través de un concurso de ideas para decorar el consistorio».

Dicho y hecho. Desde ya, el ayuntamiento acepta propuestas para decorar el interior del edificio. Prácticamente todo tiene cabida, ya sean cuadros o pinturas murales, siempre que sean ideas razonables y que se integren en la estética del inmueble. De hecho, se tendrán en consideración aquellos diseños que tengan algún tipo de relación con el patrimonio histórico, arquitectónico y natural de Castelló. «Queremos que las artistas vengan y nos muestren sus propuestas. Nosotros podemos aportar también nuestro criterio y seguro que, entre todos, lograremos crear un entorno agradable que acabe con esta blancura», añadió Noguera. El consistorio no ha puesto límite, por lo que los artistas podrán presentar sus ideas en cualquier momento.

Construcción compartida

El consistorio actual se construyó sobre un solar de 1.700 m2 ocupado, en parte, por el convento de Sant Vicent Ferrer. Se trata de una obra del arquitecto Eduardo Alegre Fayos que entró en funcionamiento en 1957. El edificio lo comparten el ayuntamiento y la Reial Séquia d’Escalona. Aunque la reforma afectó exclusivamente a la parte administrativa del inmueble, el alcalde se mostró receptivo ante la posibilidad de que los proyectos presentados vayan más allá: «En principio hemos pensado en las dependencias municipales, pero si alguien quisiera hacer algo en la entrada, por ejemplo, se podría estudiar».

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