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Los técnicos aconsejan demoler un puente para que Alzira no se inunde

El estudio encargado por la CHJ para ampliar el barranco de la Casella diseña una rotonda como enlace viario entre la CV-50 y la CV-41 que elevaría la cota de la carretera hasta la altura de las motas

Puente de la CV-50 en Alzira, en una imagen de archivo. | PASCUAL FANDOS

Los técnicos de la empresa Typsa que trabajan en el informe encargado por el Ministerio de Transición Ecológica para buscar soluciones que faciliten el desagüe de los torrentes que provocan inundaciones en Alzira no sólo contemplan la ampliación del barranco de la Casella como una actuación imprescindible, sino que plantean con este fin una reordenación del actual enlace de la variante (CV-50) con la antigua carretera de Carcaixent (CV-41) que comporta la supresión del puente de la circunvalación para sustituirlo por una rotonda que elevaría la cota actual de la calzada al nivel del malecón de protección que discurre en paralelo al propio barranco y que se abre precisamente en el acceso a Alzira por el Pont de Xàtiva, donde la cota es inferior. Así se desprende de la información facilitada por la Federació d’Associacions de Veïns d’Alzira a los grupos políticos que le han confirmado que presentarán alegaciones a los Presupuestos Generales del Estado de 2022 en su tramitación en el Senado para intentar que contemplen fondos para la protección de Alzira contra inundaciones.

El portavoz de la federación, Voro Pérez, señaló en el pleno del miércoles que mantiene conversaciones tanto con la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) como con el equipo redactor de los estudios y que incluso tenía conocimiento de las soluciones técnicas que se barajan, que en la información facilitada a los grupos políticos llega a cuantificar.

Según estos datos, el estudio que ultiman los técnicos de Typsa cifra en once millones de euros, sin contar el IVA, las obras de ampliación del barranco de la Casella desde la confluencia en él del Barranc de l’Estret, que recoge las escorrentías del valle de Aigües Vives, hasta la desembocadura en el Xúquer -una actuación que contempla también la remodelación del tramo final del barranco de Barxeta- mientras que el coste del nuevo enlace viario que busca ganar metros para ampliar tanto del Pont de Xàtiva, que actualmente representa un cuello de botella, como del propio barranco de la Casella se estima en 5,6 millones de euros, sin contar el IVA.

Esta primera propuesta de actuación todavía provisional, ya que Typsa tiene previsto entregar a la CHJ el informe definitivo antes de que finalice el año, eleva a 21,6 millones de euros (26,13 millones si suma el IVA) las diferentes actuaciones planteadas para mejorar la capacidad de desagüe de los barrancos y la seguridad del núcleo urbano de Alzira frente a inundaciones.

Corregir un punto débil

La propuesta contempla la supresión tanto del puente de la CV-50 que salva el acceso a Alzira por la plaza de Sant Judes como del carril de desaceleración que conecta la variante con la carretera de Carcaixent para ampliar el cauce del barranco y plantea reordenar esta conexión mediante una rotonda que vendría a ocupar la zona de césped que envuelve el carril de entrada a Alzira por el otro extremo del puente y que permitiría redistribuir el tráfico en este punto, bien hacia el interior del casco urbano o hacia Carcaixent.

No obstante, la rotonda ejercerá una función de muro protector contra inundaciones ya que se prevé elevar la cota a la altura de las motas de protección que discurre junto al barranco para suprimir lo que representa uno de los puntos débiles en esta infraestructura de protección.

El Ministerio de Transición Ecológica encargó la pasada primavera a la empresa Técnicas y Proyectos, SA, un estudio de alternativas para reducir el riesgo de inundaciones en la Ribera y tras las reuniones mantenidas por las autoridades locales y entidades vecinales con el presidente de la CHJ y la delegada del Gobierno se estableció que uno de esos estudios debía abordar la problemática del barranco de la Casella, un punto crítico en Alzira ya que no sólo recibe las escorrentías del valle, donde la estación meteorológica instalada hace un par de años ha demostrado que el régimen de lluvias por la orografía es muy superior al de Alzira, sino también las del valle de Aigües Vives, que llegan a través del Barranc de l’Estret y del Canal de les Basses, que recibe las aportaciones de los barrancos de la cuenca este -Les Estreles, Fosch, Gracia Maria y l’Arena- y de uno de los desagües del núcleo urbano.

Ni el canal ni este punto de vertido urbano pueden desaguar cuando el barranco de la Casella alcanza una cota determinada con el consiguiente riesgo de inundación para el barrio de les Basses y el casco urbano de Alzira en general.

Un estudio encargado por el Ayuntamiento de Alzira a dos expertos de la Universitat Politècnica de València, Juan Marco y Vicent Bellver, que el consistorio todavía no ha dado a conocer, señala también la ampliación del barranco de la Casella como la obra clave para mejorar la protección del núcleo urbano de Alzira.

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