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El gobierno de Cullera descarta un gestor público para urbanizar del Manhattan

Considera que la Justicia avala su negativa

Vista aérea del inmenso solar que albergará el Manhattan. | VICENT M. PASTOR

El Ayuntamiento de Cullera mantiene su rechazo a recuperar la gestión directa del Manhattan, el gran proyecto urbanístico diseñado para albergar decenas de bloques de aparcamentos y hoteles junto a la desembocadura del Xúquer. Dos de los grandes propietarios de terrenos del polígono Bega-Port, nombre oficial de la inmensa bolsa de suelo situada entre el río y la avenida del País Valencià, habían presentado alegaciones para modificar el plan de gestión de esa inmensa parcela pero el consistorio municipal desestimará de nuevo dentro de unos días esa propuesta, que obliga al sector privado a promover una sociedad que asuma el papel de agente urbanizador de la zona.

Pese a la petición de los propietarios de solares, el gobierno local se mantiene firme en su negativa de convertir al sector público en promotor de la urbanización del Manhattan. Además, para reforzar su negativa, exhibe dos sentencias que avalan que el ayuntamiento no se convierta en agentre urbanizador de un macroproyecto que se diseñó con 33 edificios de hasta 25 alturas y dos hoteles de 40 plantas.

El ayuntamiento anuló hace tres años, con el voto unánime de todos los grupos políticos municipales, el convenio que le obligaba a gestionar el desarrollo del Manhattan. El acuerdo fue suscrito entre el consistorio y la Generalitat en 2003 y ratificado en 2004, cuando el hoy encarcelado ex conseller Rafael Blasco dirigía la política territorial del Consell. En este momento, los responsables políticos locales y autonómicos evitan aparecer como promotores de un plan urbanístico que siempre ha sido controvertido.

Con la llegada de los socialistas a la alcaldía de Cullera,en el año 2015, se produjo un punto de inflexión en los planes para desarrollar el Manhattan. El nuevo gobierno local se propuso ceder el papel de agente urbanizador a la iniciativa privada. El ayuntamiento reclamó a los propietarios de los solares que costearan el puerto deportivo que debía financiar la Generalitat. Tambien les pidió que mantuvieran el aparcamiento previsto de 1.500 plazas y que aumentaran las plazas hoteleras, dado el interés del nuevo alcalde, Jordi Mayor de complementar la abundante oferta de apartamentos turísticos de alquiler de la ciudad con una mayor presencia hotelera que permitiera ampliar el perfil turístico de la ciudad y completarlo con una variada oferta de ocio veraniego, gastronomía mediterránea y actividad cultural.

Los ecologistas han mostrado un rechazo frontal al Manhattan, «que vendrá a representar 20.000 turistas más, un incremento de hasta casi 18.000 vehículos, y el sacrificio de 610.000 metros cuadrados junto a la desembocadura del riu Xúquer, el único tramo de dunas y playa que queda libre».

Ahorro y alivio para las arcas municipales

El gobierno de Cullera considera muy ventajoso ceder la urbanización del Manhattan a la iniciativa privada, ya que privaría al ayuntamiento de asumir una arriesgada operación económica y posteriores reclamaciones o pleitos que siempre son tan caros como farragosos. Al mismo tiempo, acepta que la gestión privada es mucho más agil que la anquilosada administración pública. Solo los honorarios de la redacción de proyecto suman 1,9 millones de euros. El ayuntamiento apuesta por el Manhattan pero evita meterse en el avispero de su urbanizacion. Dejará que sean los empresarios quienes tomen la iniciativa y ahorrará a las arcas públicas mucho dinero.

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