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Los cazadores abaten en una replaza de Sueca más piezas que en toda Cullera

Los aficionados cullerenses a la cinegética deploran el estado del acotado: «La putrefacción de la paja ha sido determinante, había peces muertos»

Un cazador empuña su arma en un coto de la Ribera Baixa para abatir aves acuáticas. | LEVANTE-EMV

Los acotados de la Ribera Baixa protagonizaron el pasado sábado la primera de las ocho tiradas de aves acuáticas que se realizarán esta temporada 2021/2022. Los cazadores de Sueca y Cullera vivieron suertes dispares. Mientras que los de la capital de la Ribera Baixa saldaron la jornada de forma positiva al abatir decenas de piezas, el viento de poniente impidió a los cullerenses alcanzar buenas cifras. De hecho, en una sola replaza suecana se abatieron más aves que en todo el acotado cullerense.

Los cazadores de Sueca disfrutaron de una jornada de caza más que aceptable. El presidente del colectivo cinegético de Sueca, José Badía, destacó «el excelente trabajo realizado por la Junta de Tiradas y los regantes, así como el consistorio, durante las semanas previas a esta primera tirada». «Viendo los resultados de esta primera tirada, podemos darnos cuenta de que las cosas se están realizando de forma más que óptima», añadió el propio Badía. Con un tiempo espectacular para la caza y con un elevado número de aves acuáticas dentro del acotado de Sueca, los cazadores de Sueca pudieron disfrutar de su afición. En la mayoría de los puestos se saldó la jornada con un número de aves abatidas generoso. Por ejemplo, destacan las 94 piezas que se cazaron en el puesto número 10 o las 69 del 39. Otro coto consiguió un total de 64 piezas.

Para los cazadores, lo más importante es que todos los puestos «han abatido piezas, disfrutando de una jornada cinegética especial después de unas temporadas previas en las cuales la caza brillaba por su ausencia; la primera tirada se puede considerar como excelente, destacó el presidente del colectivo suecano.

Toda moneda tiene dos caras. Si los cazadores de Sueca saldaron la primera jornada de tiradas de la temporada con unos resultados francamente buenos, los de la vecina Cullera se quedaron con la parte negativa. Mientras en la capital de la Ribera Baixa varios cotos superaron las cincuenta piezas abatidas, ni uno solo alcanzó dichas cifras en Cullera. Los cazadores de la replaza 17 son los que firmaron un número mayor, al alcanzar las veinte. En la 16 se cazaron diecisiete. No obstante, la mayoría de puestos se tuvieron que conformar con cantidades que oscilaban entre las cinco y las siete. Un balance muy pobre.

«Sin escatimar recursos»

El trabajo realizado por parte de la Junta de Tiradas así como por el consistorio cullerense, después de unas temporadas malas, no han dado sus frutos y la primera jornada de actividad cinegética ha dejado un muy mal sabor de boca entre los aficionados, que quedaron muy poco satisfechos con el número de aves abatidas. El concejal responsable del área, Salvador Tortajada, aseguró que tanto la junta como el ayuntamiento «están poniendo todos los medios para intentar que la caza vuelva a Cullera sin escatimar ningún recurso».

Si bien es cierto que el viento suposo un mayor impedimiento para los cazadores de Cullera, el colectivo deploró el estado en el que se encontraban los cotos. Aunque el consistorio defiende la labor realizada, los amantes de la actividad cinegética la cuestionaron: «La putrefacción de la paja del arroz ha sido determinante, en esta ocasión, para la ausencia de piezas de caza», recriminaron. De hecho, algunos de ellos denunciaron que encontraron un «elevado número de peces muertos». Por último, cuestionaron el rumbo que han tomado las políticas agrararias: «Parece ser que hay partes interesadas en que la caza de aves acuáticas tenga sus días contados, con algunas prohibiciones que lo único que hacen es dañar a los aficionados que invierten mucho dinero para poder disfrutar de la caza de aves acuáticas».

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